Parashá

Ki Tisá

Éxodo 30:11 - 34:35
Por : Natalia Lara

Una cita con Di-s

Algunas lecciones del encuentro del Eterno con Moshe narrado en esta parashá. 

La parashá de esta semana כי תשא Ki tisa [Ex 30:11-34:35] “cuando cuentes”, empieza hablando sobre el medio shekel, el diseño del lavatorio, la preparación del óleo y el incienso, el llamamiento a Bezaleel y Aholihab y la importancia del shabat. Pero luego de esto narra uno de los sucesos más tristes y dolorosos de la relación de Hashem con Israel: el episodio del becerro de oro [Ex 32: 1-35].

Si bien, este fue un suceso demasiado doloroso para el corazón de todos los implicados -Israel, Moshe y para el mismo Hashem- lo que transcurre después nos da una lección maravillosa que es el eje transversal de esta parashá: lo fundamental de tener una relación con Di-s, y como ésta se materializa en “citas” o tiempos especiales delante de su presencia.

Primero, nos enseña que a Di-s le interesa una relación personal, Cada uno cuenta en la relación con Di-s, el busca una relación personal: “cuando cuentes el número de los hijos de Israel, cada uno ofrecerá a Hashem un rescate por su alma” [Ex 30:12]. En este versículo vemos 2 cosas importantes: por un lado para Di-s era importante cada unosi bien su promesa era para el pueblo de Israel, esta promesa venia de la relación individual que el había sostenido con Abraham, Isaac y Jacob [Ex3:15], Hashem es un Di-s que no califica por promedio, sino que busca entenderse cara a cara con cada uno de nosotros, tal como lo hacía con Moshe, con quien tenía Intimidad y le hablaba cara a cara, como lo hace un hombre con su prójimo [Ex 33:11]. Lo segundo,es que cada uno debía ofrecer un rescate [Ex 30:12]. La palabra rescate es כֹּ֫פֶר. Koper (S. 3724) que viene del hebreo כָּפַר Kapar (S. 3722) que significa expiación y reconciliación. En Yeshua, encontramos estos 2 elementos:  a pesar de nuestros pecados nos ha permitido acercarnos a Hashem de manera intima “Ya no os llamo siervos… sino amigos” [Jn 15:15] pues su muerte nos trajo rescate, expiación y reconciliación “Porque no envió Di-s a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” [Jn 3:17].

Pero para poder tener un encuentro personal con Hashem, Moshe debía hacer su parte, que iba más allá de solo desearlo. Hashem hacía que Moshe saliera fuera del campamento [Ex 33:7], bien en la tienda de reunión o en el monte Sinaí, Moshe debía desligarse de su obligaciones y afanes cotidianos para poder tener un tiempo a solas con Di-s.  De hecho Abraham -conocido como el padre de la fe- cuando recibió la promesa de su simiente, tuvo que ser llevado por Di-s fuera [Gn 15:5]. Y es que el tiempo con Hashem, debe ser un “tiempo protegido” de los afanes, las ocupaciones, las angustias y las distracciones de la vida cotidiana, tal como le dijo Yeshua a Marta “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” [Lc 10:41-42].

Si bien, el espacio con Di-s, la tienda de la cita אֹ֣הֶל מוֹעֵ֑ד (ohel moed) estaba fuera del campamento, estaba siempre al acceso de todos [Ex 33:7], pues Hashem cercano esta de los que le buscan [Slm 141:18] por lo que debemos “buscarle mientras puede ser hallado, llamarle en tanto que está cercano [Is 55:6]. No importa cuan grave sea nuestro pecado, incluso aunque parezca a un gran becerro de oro, esta parashá nos revela que Hashem es “Di-s piadoso y clemente, lento en ira y grande en misericordia y fidelidad”[Ex34:6] y aunque castiga el pecado, también perdona a quienes se arrepienten y se apartan no solo del mal camino, sino también de los malos pensamientos [Is 55:7].

La relación de Moshe con Hashem con era una relación sincera, incluso Moshe abre su corazón tanto con el Eterno, que veces parece que le hiciera una pataleta, como cuando le dice “si no los perdonas (al pueblo), entonces bórrame del libro que escribiste” [Ex 32:31-32] ¿Por qué se atreve Moshe a hablarle así? Tal vez, porque era consciente que Di-s sabe todo lo que pensamos y sentimos, lo que hay en nuestra mente y en nuestro corazón [Jer 17:10]… es decir que aunque Moshe no se lo hubiese dicho, de todas maneras ya Hashem sabía que lo estaba pensando… ante él de nada sirve aparentar que somos muy espirituales, muy santos o que no hemos pecado… el sabe cuando oramos para buscarlo o solo por cumplir, cuando le cantamos de corazón en lo íntimo o si lo hacemos delante de un público para que nos aplaudan, incluso los pensamientos o pecados que nos avergüenzan y no somos capaces de confesarle Él ya los cooce…

Pero que fuese una relación cálida y sincera, no significa que pierda la reverencia y el respeto que se le debe a Hashem como Di-s de todo y creador del universo: cuando Moshe se encontraba con el Eterno, todo el pueblo se arrodillaba a la entrada de sus tiendas [Ex 33:10]. Deberíamos conducirnos con Hashem, de la misma forma en que o haríamos con una autoridad: ¿De que forma nos presentaríamos ante nuestro jefe, un rey o el presidente? Acaso ¿le interrumpiríamos para contestar el celular o hablar con otros? ¿llegaríamos tarde o mascaríamos chicle?… el mismo respeto y reverencia deberíamos guardar durante nuestro tiempo  a solas con Di-s pero también en los servicios que le son dedicados a él.

¿Y para que queremos un encuentro con Hashem? ¿Cuál es el propósito de encontarnos en su presencia? El propósito no era para la vida de Moshe, El Eterno no le dijo te hare rico, famoso, guapo… etc, sino su encuentro con Moshe era en relación a su servicio para el pueblo de Israel [Ex 25:21, 34:34]… Pero aún hay más. Después de reflejar su gloria, Di-s  le habla de ¿panes leudados?¿primogénitos de animales? [Ex 34: 18-26] ¿Por qué? Porque nuestros destellos de gloria con el Señor deben reflejarse en lo práctico, en lo cotidiano… Maimonides describe estos encuentros como “el brillo corto de un rayo que ilumina elc amino en medio de una noche de tormenta” … ese brillo solo dura unos segundos, pero deben ser suficientes para que nuestra inspiración se materialice en acciones prácticas: en mandamientos.  Di-s no solo transformo el rostro de Moshe [Ex 34:24] sino que puso brillo a su vida y es eso lo que quiere para nosotros, tal como diría Yeshua: No los saques del mundo, sino que sean uno conmigo y reflejen la gloria que tuvimos desde el principio, para que el mundo conozca que eres tú quien los envía [Jn17:16-22].

¡Shavua tov!