Parasha de la semana

Bo

Éxodo 10:1 - 13:16
Por : Natalia Lara

En el mundo cerca de 6,3 millones de niños murieron antes de cumplir cinco años en 2013, y más de la mitad de esas muertes se deben a enfermedades que se podrían evitar. (OMS) Para e 2014, en Colombia murieron 192,947 personas, 7% de ellas menores de 7 años, 4562 menores de un mes, 2484 menores de un año y 1339 entre 1 y 5 años. (DANE, estadísticas vitales 2014, preliminar 31 enero 2015). De las casi 14.000 muertes, 1786 fueron  violentas: 895 homicidios, 107 suicidios, 372 accidentes de transito y 412 muertes accidentales. (Forensis 2014)

La muerte infantil está registrada en las escrituras con las matanzas que rodearon el nacimiento de Moshé (Moises) [Éxodo 1:16-22] y Yeshúa [Mateo 2:16], pero también con lo ocurrido con los primogénitos de Egipto [Éxodo 11:4] y la muerte de todos los niños amalecitas incluyendo los bebés de pecho. [1 Samuel 15:3] ¿Podría Di-s en su amor y misericordia ordenar la muerte de muchos bebés y niños en un mismo día? ¿Acaso tiene algún propósito escondido en este misterio? 

Lejos de mi está cuestionar al Eterno al respecto. Pero al trabajar en un hospital pediátrico y ver fallecer niños todas las semanas, estas preguntas salen de las familias que pierden sus hijos. Es más, argumentos como este son el “caballito de batalla” de aquellos que quieren desvirtuar la existencia de un Di-s justo y misericordioso.

En la parasha Bo [Éxodo 10:1-13:16] encontramos por lo menos 3 respuestas del Eterno a este asunto. Primero, Di-s despliega su poder para mostrar que Él es soberano [Éxodo 10:2], es Él quien da la vida, pero fue el pecado del hombre el que trajo la muerte [Génesis 3:22]. De tal manera que no solo bebés y niños, sino que todos moriremos algún día. Quienes desconocen a Di-s como dueño de la vida y entregan su potestad a los hombres, se basan en esto para legalizar el aborto, el suicidio y la eutanasia… ¡Curiosamente reconocen a Di-s como el autor de la muerte de los primogenitos, pero no como el  creador de toda la vida existente en la tierra!.

Segundo, hechos como estos los usa Hashem para marcar la diferencia.  El Midrash Yalkut Shimoni cuenta que los primogénitos de Egipto suplicaron al Faraón para que concediera la libertad a los hebreos, pero él  prefirio un “sacrifico nacional” antes de admitir la derrota. Así que Di-s uso la sangre de un cordero para marcar la diferencia entre los egipcios y los hebreos, entre la vida y la muerte [Éxodo 12: 13]. Es más todos los pueblos que reconocieron la autoridad de Hashem y se unieron al pueblo de Israel terminaron sobreviviendo [Éxodo 12.38]. ¿Y cómo se explica la orden de los amalecitas? Aquí HaShem marca también la diferencia, entendiendo que ellos se convertirian en adultos que harían pecar al pueblo: “…las destruirás del todo… no emparentarás con ellas…porque ellas los apartarán del Señor” [Deuteronomio 7:2-4]. 

Finalmente, debemos recordar que Di-s conoce los caminos del hombre [Job 31:4, Salmos 139:3] y los pensamientos del corazón  [Jeremías 11:20; 17:10] incluso desde antes de nacer. [Salmos 139:15-16, Jeremías 1:5] Es Él quien diseña nuestro propósito, el cual puede cumplirse en pocos días o muchos años [Proverbios 16:9]. Y esta vida terrenal es finita, tan solo un parpadeo, es el entrenamiento para el Olam HaBa, el mundo venidero: la eternidad a su lado. [Isaías 25:8, 26:19]. Así lo entendieron Abraham, Isaac y Jacob que  “…confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra… (y)  anhelaban una patria mejor, …la celestial” [Hebreos 11: 13-16]

En esta parasha, Di-s nos recuerda que si bien Él es el dueño de nuestra vida y  nuestra existencia terrenal es finita, al igual que en Pesaj (Pascua) Israel fue separado por la sangre del cordero, nosotros hemos sido separados por la sangre de Yeshúa y todo aquel que creé en él no morirá sino que tendrá vida eterna [Juan 11:25-26].