Parasha de la semana

Bemidbar

Números 1:1 - 4:20
Por : Patricia Gil García

 

¿Por qué, por qué, por qué?

Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”.  [Éxodo 19 5-6]

En la vida del creyente, hay versículos que se han constituido en lo que llamamos “frases de cajón” que no es otra cosa que una frase que tenemos a la mano para usarse de forma corriente y a conveniencia propia además de ser usada a la ligera y sin detenernos un momento a pensar la profundidad que hay en ellas (este es el caso del verso con el que iniciamos hoy Éxodo 19: 5-6).

Continuamente lo usamos para hacer referencia a que hemos sido llamados a ser “reyes y sacerdotes” pero omitimos una parte muy importante y es el llamamiento que hay antes de ser obedientes y santos. Este verso transcurre (según la narración de la Torá al inicio del capítulo 19 de Éxodo) a los tres meses después de haber salido de Egipto apenas cuando se estaban organizando y justo antes de recibir los mandamientos del Eterno.

Después de construir el santuario en el desierto con todos sus utensilios, consagrar el servicio sacerdotal, pasar por el doloroso episodio del becerro de oro, el Eterno les da una nueva oportunidad y siguen adelante para ver la presencia del Señor manifestarse ante ellos; son entregadas todas las observancias  generales del servicio, convivencia y purificación de levítico, las fiestas que habríamos de celebrar por nuestras generaciones, el año sabático, sus normas, y finalmente  el capítulo de obediencia y desobediencia.

Luego de todo lo anterior inicia el libro de Bamidbar traducido al español como Números (en hebreo esta porción es nombrada como “en el desierto”)  allí el Eterno habla a Moshé cuando están por cumplir los dos años desde la salida  de Egipto y le pide hacer un censo por clanes y familias anotando por nombre a cada uno de los varones, elije a los encargados de realizar el censo. Los Levitas son separados y no censados por estar especialmente escogidos para el servicio del templo  y acto seguido el Eterno indica a Moshe la disposición de cada tribu para su ubicación alrededor de la tienda de reunión cada una con su estandarte y así llegamos al verso del que les quiero hablar el día de hoy: Números 1:54 “Los israelitas hicieron todo conforme a lo que el Señor le había mandado a Moshé”.

En todo el relato no hay una sola queja acerca del por qué deben censarse, o por qué sólo se anotaban los hombres, tampoco por qué sólo los de ciertas edades, o  por qué debemos ubicarnos al lado de esta u otra tribu, por qué debemos llevar un estandarte, por qué los levitas fueron los escogidos para el servicio, o por qué ellos no iban a las guerras, por qué, por qué, por qué?.

El pueblo en ese momento sólo se limitó a obedecer y seguir como lo dice Números 1:54 a hacer “todo” de acuerdo a la voluntad del Señor y así llegaron a ser la propiedad exclusiva, reino de sacerdotes, los hijos del Eterno quienes llevan su apellido y la bendición en todo sentido y quienes a pesar de las continuas persecuciones, de las guerras, de no tener un territorio por muchos años, continúan obedeciendo al Eterno, sus normas, leyes y preceptos y son celosos con ellos.

Entonces si queremos ser llamados reino de sacerdotes, reyes, nación santa  tenemos una gran pero hermosa tarea de conocer cuáles son las solicitudes del Altísimo para nuestras vidas como personas, pareja, familia y sociedad en general, ser obedientes y cumplir el pacto, tarea que no es fácil pero que Él nos prepara y lleva de la mano para guiarnos con todo su amor y ternura y que nos trae grandes satisfacciones y alegrías.

Así que queridos amigos tal como otro de esos versos de cajón, oremos al Eterno para que un espíritu obediente nos sostenga [Salmo 51:12b] y seamos contados como su propiedad exclusiva.

Shavua Tov!!!