Parasha de la semana

Tzav

Levítico 6:8 - 8:36
Por : Natalia Lara

 

Entre el aceite y la grasa

¿Qué diferencia la grasa del aceite? ¿Y qué tiene esto que ver con Mashiaj?

Las parashot que estudiamos en la semana que acaba de terminar (Vayikra’, ויקרא
– Lv 1:1-5:26) y la de esta semana (Tzav, צו Lv 6:1-8:36) tratan de los diferentes
tipos de ofrendas que ordenó Di-s: holocaustos animales y vegetales, sacrificios
de expiación, ofrendas de paz, de reconciliación, de consagración sacerdotal etc.
En todas ellas hay dos ingredientes similares, pero con características diferentes:
la grasa y el aceite. Si la ofrenda era de un animal, la orden era quemar toda la
grasa sólida localizada en sus órganos internos, sobre los intestinos, riñones e
hígado. Si se trataba de una ofrenda de harina, ésta debía estar mezclada, untada
o frita en aceite.
Tanto la grasa solida como el aceite pertenecen a los lípidos, compuestos tan
fundamentales para la vida, que constituyen un gran porcentaje de las membranas
de las células, la unidad fundamental de la vida. Gracias a los lípidos podemos
pensar, comunicarnos y movernos, pues ellos forman el recubrimiento de los
axones, las extensiones de las neuronas que llevan la información hasta los sitios
finales donde se debe ejecutar las órdenes del cerebro. Los lípidos además
funcionan como reserva energética a largo plazo, pues, aunque nuestro
combustible principal es la glucosa, los lípidos tienen la capacidad de
transformarse a Acetil-coA una molécula que es capaz de generar AMP cíclico que
es la moneda energética con la que funciona nuestro organismo.
Sin embargo, tienen diferencias fundamentales que nos dejan poderosas
lecciones. Para que una grasa sea líquida necesita que en su estructura química
tenga enlaces insaturados ¿Qué significa esto? Permítanme explicarlo
brevemente… la estructura base de los lípidos son átomos de carbono, los cuales
pueden asociarse de varias maneras entre ellos, bien con uniones simples a
través de un único enlace o con uniones más fuertes a través de enlaces dobles.
El tener estos dobles enlaces hace que el lípido sea insaturado y de esta manera
se vuelve liquido (aceite)… si no hay ningún enlace insaturado entonces será
solido (grasa o sebo). Pero hay otra condición adicional que tiene que ver con el
tamaño: entre menos carbonos tenga, más pequeño será el lípido y más liquido
será.De tal modo, que la grasa solida (sebo de los animales) es un lípido largo y
saturado, mientras que el aceite liquido (vegetal) es un lípido corto e insaturado.
La palabra grasa en hebreo es חֵ֫לֶב jeleb (S.2459) que también significa lo mejor o
lo más rico, tanto figurativa como literalmente. En los sacrificios la grasa simboliza
el orgullo… no la satisfacción por los logros realizados, sino el orgullo que es
abominación a Hashem (Sal 138:6); el que se refiere a la altivez, al exceso de

confianza en uno mismo, al creer que no nos equivocamos y que si algo sale mal
es culpa del otro. Es el orgullo que se refleja en la molestia que genera que
alguien te cuestione, que reproche algo que no has hecho o que tu pareja o tu
mamá señalen algún error que cometes. Es cuando nos molesta que nos lleven la
contraria o nos critiquen. La incomodidad de que otros triunfen o tengan cargos
de autoridad. Este orgullo, es solo un arma de defensa para esconder
inseguridades y baja autoestima, para que los otros no descubran nuestras
flaquezas y podamos enmascarar la baja autoestima. Es también un medio de
protección para no reconocer los errores propios ni afrontar sus consecuencias. Al
igual que las grasas saturadas, el orgullo solo genera enlaces débiles con los otros
pues no es fácil tratar con personas que no admiten sus propios errores ni sus
consecuencias. Y un corazón lleno de sebo -de orgullo-, es un corazón contrario a
la torá: “Su corazón está cubierto de grasa, pero yo me deleito en tu ley” (Sal
119:70). Por eso Hashem no solo pide que toda esta grasa sea quemada en el
altar, sino que no se pude comer (Lv 7:24-26).
Por el otro lado ésta el aceite, el cual además era usado para encender cada día
la Menorá (Ex 25:6), para consagrar objetos (Ex 30:26-29) a los sacerdotes
(Lv8:10-12) y para ungir a alguien y llenarlo del Espíritu de Hashem (1 Sam 10:1,6;
16:13) ¿Qué características tiene el aceite para ser tan virtuoso? ¿Y que tiene eso
que ver con nosotros? La palabra Aceite שָׁ֫מֶן Shemen (S.8081) en hebreo viene de
שָׁמַן shamen (S.8080) que significa brillar. Además, la bioquímica de las grasas
insaturadas (líquidas) nos ayuda a responder esta pregunta. El aceite, en su
proceso de formación debe entregar el hidrogeno para generar agua y ya que la
torá se compara con el agua, esto nos invita a entregar lo “fundamental” de
nosotros -el ego- y volvernos torá viva. Por otro lado, el aceite al ser un lípido corto
no solo es líquido y fluido, sino que también es volátil, es decir que necesita poco
calor para volverse gaseoso y así ser olor fragante… del mismo modo, debemos
estar dispuestos a no ser sólidos, a no poner trabas a lo que Hashem quiere
cambiar en nuestra vida, sino a ser quemados y transformados por su presencia.
Finalmente, la falta de grasas insaturadas en el organismo favorece no solo las
enfermedades coronarias, sino que aumenta la cantidad de colesterol en la
sangre… ya que el aceite simboliza el Espíritu de Hashem (1 Sam 10:1,6; 16:13),
cuando este nos falta en el organismo, no solo nos enferma el corazón sino que
aumenta la cantidad de grasas nocivas -orgullo- en nuestro cuerpo.
Ser ungido con aceite, era un símbolo no solo para los reyes, sino que es el
símbolo fundamental para el Mashiaj מָשִׁ֫יחַ (S.4899) que viene de la raíz mashaj
מָשַׁח (S.4886) que significa frotar con aceite y consagrar. El profeta Isaías habla de
que el Mashiaj tendría espíritu de sabiduría y de entendimiento, de consejo, poder,
conocimiento y temor a Di-s (Isa 11:2). Yeshúa, es ese Mashiaj que no solo era
consagrado a Hashem, sino que como sacrificio perfecto fue olor agradable a
Hashem y puede transformar nuestra vida para ser olor fragante… y es que
aunque en parte seamos un trozo de sebo por la cantidad de orgullo que hay aún

por quemar y en parte estemos ungidos y llenos del Espíritu del Eterno, en el altar
se quemaban tanto la grasa solida (Lv 4:31) como el aceite (Lv 6:15) y ambos se
convertían en olor fragante… el problema es estar dispuestos a ser quemados y
trasformados por la presencia de Hashem y nuestra relación con Yeshua Ha
Mashiaj.
“Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos
y os haya recogido de las tierras donde estáis dispersos; y mostraré mi santidad
entre vosotros a la vista de las naciones. (Ezq 20:41)
¡Shavua tov!