Parasha de la semana

Toldot

Génesis 25:19 - 28:9
Por : Natalia Lara


Doble identidad

Sabías que existen muchas dificultades para una gestación múltiple? Y entonces…cómo es que todos tenemos gemelos dentro de nosotros?

La mujer está diseñada para madurar, nutrir y cuidar un solo óvulo; de tal forma que los embarazos múltiples no solo son una condición de baja frecuencia entre la especie humana (gemelos 1/80-100 nacimientos) sino que representan todo un desafío para la biología humana. Son más prevalentes entre las mujeres altas, mayores, de contextura gruesa y tez oscura. Para la madre tienen un mayor riesgo de enfermedad hipertensiva, preeclampsia y diabetes gestacional; pero las mayores consecuencias son para los bebés, que van desde un menor crecimiento fetal y peso al nacer, hasta una mayor frecuencia absoluta de malformaciones congénitas, problemas neurológicos y mortalidad (1).

La parashá de esta semana תולדות toldot (generaciones): [Gn 25:19-28:9] narra precisamente la historia de un embarazo gemelar y su desenlace: luego de que Itzjak se casa con Rivka, pasan veinte años hasta que el Eterno responde sus oraciones y logran concebir, pero el embarazo es difícil pues los niños se pelean en su vientre, así que el Eterno le revela que hay “dos pueblos en su vientre” [Gn 25:22-23]. Al nacer, sale primero Esav y luego Yaakov agarrando el talón de su hermano. Al crecer hay diferencias muy marcadas entre estos dos hermanos: Esav es cazador, un hombre del campo, mientras que Yaakov es un hombre apacible, de tiendas [Gn 25:27] lo que se relaciona con el estudio de la Torá. Yaakov anhela a primogenitura, mientras que Esav la despreció [Gn 25:31-34]. Esav se guía por sus instintos y se casa con dos mujeres cananeas y luego con una hija de Ismael [Gn 27:46,28:9], mientras que Yaakov espera la indicación de sus padres para encontrar esposa en donde ellos le indican, las hijas de Betuel, su tío materno [Gn 28:1-5].

También, cada uno de nosotros está embarazado de gemelos: la inclinación al bien (Ietzer Hatov) y la inclinación al mal (Ietzer Hara). Una busca dirigir la voluntad hacia las aspiraciones y objetivos espirituales, hacia la neshama (la parte superior del alma), es el alma divina; la otra busca la satisfacción material y el placer, enraizada en el cuerpo, el alma animal. La palabra hebrea Ietzer deriva de la raíz Iatzar que significa formar o construir, de tal modo que la inclinación, viene con la concepción, el pensamiento y la motivación.  Ambas, hablan a través del “Yo”:  una desea mantenerse sano y la otra come alimentos incorrectos; una quiere estudiar, pero la otra ver televisión, chatear o dormir; una quiere ahorrar, mientras la otra prefiere gastar, “yo pienso que…pero prefiero…”. La lucha que vivía Rivka en su interior, es la lucha que cada uno de nosotros vive diariamente entre estas dos inclinaciones (2).

En un sentido más profundo, Yaakov y Esav representan esta dicotomía espiritual: el alma divina y el alma humana. Yaakov se esforzaba por buscar las cosas espirituales, mientras que Esav se concentraba en los asuntos materiales.  Rashi explica que cuando Rivka pasaba por una sala de estudio de Torá, uno de los fetos pateaba y trataba de salir. Y cuando pasaba por una casa de idolatría, ocurría lo mismo. (3) Amalec, era nieto de Esav [Gn 36:12] y se constituyó en el enemigo eterno de Israel [Ex 17:16].  

¿Por qué si ambos eran hijos del mismo patriarca –Itzjak- eran tan diferentes? El Midrash enseña que el plan original de Dios era que Esav y Yaakov trabajaran como socios: Esav, al ser un experto en el mundo material, sería el apoyo financiero para los emprendimientos espirituales de Yaakov; lo cual requería que Esav reconociera el carácter transitorio del mundo físico y trascendiera sobre sus propios objetivos (4). Del mismo modo, el Ietzer Hara (inclinación al mal) está en nuestro interior para permitirnos trascender de lo que ya somos: es el obstáculo que nos permite crecer.  Si no existiera el odio o el inconformismo es nuestro interior, sería fácil amar a todos, por eso Yeshúa nos enseñó que “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen…Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán … si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes?… Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” [Mt 5:44-48]. El poder llegar a la perfección implica que seamos capaces de superar la inclinación al mal y decidirnos por la inclinación al bien “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Di-s, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías” [Ef 4:13].

La luz no tiene que esforzarse por vencer las tinieblas: si hay un cuarto oscuro, basta con encender la luz para que la oscuridad se disipe. Del mismo modo, no se trata de reprimir la inclinación al mal sino de elegir siempre la inclinación al bien para que así la tendencia al mal mengue. El judaísmo nos enseña que, junto a la relación con Hashem, esto se logra mediante el cumplimiento de mitzvot -mandamientos, la plegaria personal y el ayuno.  La misericordia del Eterno nos ha dado a quienes creemos en Yeshúa una herramienta más poderosa para vencer la inclinación al mal, pues es Yeshúa quien hace la redención de nuestro ser pecaminoso [Rom 3:24] y nos permite crecer en nuestra relación con el Eterno e inclinarnos hacia el bien pues Yeshúa es la luz verdadera que alumbra a todo ser humano [Jn 1:9].

Shavua tov!

Referencias

1. Martin Fanaroff and Martin’s. Neonatal-Perinatal Medicine, 8th ed. Mosby, 2006
2. Greenbaum A. Bajo la mesa y como subir de allí. Azamra Institute, 2009: 39-41.
3. Rashi. Midrash Rabá (Génesis 63:6-7)
4.http://www.aishlatino.com/judaismo/la-tora/temas-principales/La-rivalidad-entre-Yaakov-y-Esav.html