Nitzavim: Firmes

Devarim 29:9 – 30:20 Haftará: Yeshayahu 60:1-22

“Todos ustedes están firmemente parados en este día delante del Eterno” 
Cabezas de las tribus, hombres, mujeres, niños y extranjeros, sin importar su oficio estaban parados para sellar el pacto con el Eterno. Si alguno se apartara del pacto y sus mandamientos, dice, no encontrará tranquilidad.

Al dejar el pacto se establecen consecuencias para el pueblo, el destierro procedía principalmente a causa de la idolatría e incumplimiento de la Torah. El Eterno ya sabía que el pueblo se corrompería con dioses y costumbres ajenas, sin embargo, menciona que volviendo en sí y arrepintiéndose, Él los haría volver del cautiverio uno por uno, aún en las partes más lejanas a la que tus ancestros habían heredado. 

Precisa que el Eterno se regocijará con su pueblo una vez ellos determinen servirle, ya que dice que este mandamiento no está escondido, ni el en cielo, ni está al otro lado del mar, sino que está muy cerca: en la boca y corazón, además esto es para bendición de quien lo cumpla.

Hace claridad del libre albedrío que da a cada quien para escoger entre lo bueno y lo malo, la bendición o la maldición y menciona como testigos al cielo y a la tierra delante del pueblo. Una vez el retorno este por darse, Él dice que circuncidará el corazón de cada uno y las maldiciones serán para los perseguidores. 

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