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Ministerio de Niños


Por : Ana Katherín Galindo Anzola

Como la mayoría de personas, cuando llegue a la Fundación Mesiánica Yovel, pasaba por un momento difícil y trascendental en mi vida, ya que acababa de graduarme de bachillerato y era hora de elegir qué carrera estudiar. 

Tuve luchas y enfrentamientos conmigo misma, porque la carrera que yo quería estudiar -medicina-, era muy costosa; y pasar en la Universidad Nacional, especialmente en esta carrera con tanta demanda, era difícil. Aunque insistí, no logré pasar, hasta que cansada de pelear en mis fuerzas decidí rendirme.

Para ese momento ya el Señor había tocado mí vida y estaba pasando por un proceso de conocer a Di-s, tratando de entender lo que Él quería hacer en mí. Un día el pastor Raúl Rubio, oró por todos los jóvenes que buscaban de una carrera y entre sus palabras, recuerdo especialmente su consejo: “cuando oren al Señor, no pidan para que los ponga en donde ustedes quieren, sino oren para que los ponga donde Él los necesita”. Ese es el consejo más oportuno y cierto que me han dado.

Desde allí le entregué mi vida al Señor y lo primero que le pedí fue poder servir a la comunidad. Después de ese día, tome la decisión de intentar en otras universidades y a otras carreras. Me presenté en las tres universidades públicas de Colombia para “Medicina, Educación Especial y Pedagogía Infantil”, y esperé en la voluntad de Di-s.

Pocos días después recibí los resultados y efectivamente Di-s había hecho su voluntad. Ingresé a la Universidad Distrital para estudiar “Licenciatura en Pedagogía Infantil”, la verdad nunca había contemplado la posibilidad de ser maestra; tenía temor e incertidumbre, pero al mismo tiempo, estaba tranquila porque sabía que era conforme a la voluntad de Di-s.

Para este mismo tiempo la señora Viviana Valbuena, esposa del pastor Raúl Rubio y la señora Andreina, esposa de Julio Rubio (Dudu), estaban encargadas del Ministerio de niños, me hicieron la propuesta de hacer parte activa de este hermoso programa, como maestra. Allí entendí que la voluntad de Di-s es perfecta y que para los que confiamos, todas las cosas nos ayudan para bien (Romanos 8:28).

Ya completé 4 años en el ministerio, y estoy verdaderamente feliz, porque gracias a este espacio que me abrió la comunidad, he podido formarme en diferentes aspectos de mi vida profesional, personal y espiritual.

Lo bonito es que ya voy en octavo semestre y cada clase que doy a los niños, me recuerda que el Señor ya tenía un propósito en mi vida desde antes de que naciera y que el fin de los dones que Él me dio, es utilizarlos en beneficio de la comunidad y dejarme usar como instrumento, para permitir que los niños se acerquen a Di-s a través de la enseñanza de su palabra (Lucas 18:15). Todo esto, gracias a que el Señor escuchó mi oración y me dispuse a servir donde Él me necesita.





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