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Danza


Por : Ana Katherin Galindo Anzola

Comprendiendo el propósito de cada circunstancia

En el año 2009, comencé a asistir a la comunidad Yovel, invitada por mi abuela para un cierre de Shabát. Lo primero que me impactó fue la danza. Después de congregarme por dos años y seguir un proceso, me vinculé junto con mis dos hermanas al Ministerio de Danzas; esto unió a mi familia, pues gracias a las presentaciones, mi mami comenzó a congregarse.

Pertenecer al Ministerio de Danzas, implica conocer y aprender técnicas de la danza hebrea y memorizar pasos y coreografías: Así mismo, debemos aceptar que el Señor moldeé nuestra vida, lo que aprendí en una situación muy dolorosa, que me permitió entender que es crecer espiritualmente y vivir la palabra de Di-s.

 ¿Qué fue lo que pasó?

El sábado 6 de octubre del año 2012, ocurrió algo que cambió mi vida y la manera de sentir la danza. Celebrábamos la gran fiesta de Sucót; cuando salte de la tarima con todo el grupo de danzas para tomar una foto, caí mal fracturándome la tibia y el peroné. Lo primero que pensé fue ¿podré volver a danzar? Pero el Señor, quien tiene todo bajo control, guardaba un gran propósito.

Esta situación me confrontó. Me preguntaba por qué me ocurría esto, si yo hacía y cumplía con lo que Él ordena en su palabra. El Señor me fue ayudando a entender que ese momento era necesario para tener un tiempo a solas con Él, para mostrarme su gran amor y fortalecer mi confianza en Él.

Hoy puedo decir que Di-s es tan bueno, que siempre quiere lo mejor para nosotros. La manera de entender esto, es mirando cada situación de la vida a través de los ojos de nuestro Mesías Yeshúa, quien padeció el mayor dolor físico, espiritual y dio su vida por todos, como muestra de su amor y misericordia.

Con esta experiencia el Señor unió más a mi familia, me fortaleció física y espiritualmente y me dejo ver el gran tesoro que tenemos los que hacemos parte de esta linda comunidad, a la cual agradezco por estar pendientes de mi recuperación.

Ahora entiendo que la danza es un estado sublime y que cuando lo hacemos como el rey David, con nuestro cuerpo, nuestra voz y nuestro espíritu, llegamos a la plenitud en nuestro ser. Es la forma de alabanza más fuerte, cuando el corazón se dispone a buscar, sentir y ser lleno de la presencia del Creador.

Lo más hermoso es que Di-s me restauró, me levantó y me dejó como al principio, palabra que me dio el Señor a través de una gran mujer, la Señora Elisheba (mamá de Viviana y suegra del Pastor) y que se cumplió.

Todo lo que se vive detrás de las fiestas del Señor es algo que, como lo dice el Pastor Raúl, es para ver con lentes especiales, ya que las fiestas bíblicas son tan fuertes espiritualmente que solo con el Espíritu del Señor podemos ver y entender la gran dimensión que tiene cada una de ellas.

 





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