El Poder del Hambre

Por Natalia Lara

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. [Mateo 5:6]

El hambre es el proceso biológico que nos impulsa a ingerir alimentos para adquirir energía y nutrientes para garantizar la continuidad de la vida. Está regulada por una parte del cerebro llamada hipotálamo lateral, y es controlada por sustancias químicas –la principal llamada leptina- que producen aumento de la salivación, agudización del olfato y contracciones musculares del intestino y el estómago, las cuales interpretamos como hambre. Cuando este proceso no es exitoso, el organismo entra en un ahorro energético que de mantenerse puede llevar a la muerte.

En la historia se han registrado alrededor de 31 hambrunas, la más antigua conocida es “la estela del hambre”, la cual duró siete años bajo el reinado del faraón Dyeser (2665 a 2645 a. E. C) y que podría coincidir con los siete años de hambre que describen las parashot (Porciónes de la Escritura) Mikets [Gn 41:1-Gn 44:17] y Vayigash [Gn 44:18-Gn 47:27].

¿Qué estamos dispuestos a hacer por hambre? En las marchas de la muerte, durante la segunda guerra mundial, comían corteza de árbol rayada y ratones. En África los niños se alimentan de cucarachas y basura. Habitantes de calle comen desperdicios y papel. Pero aún hay más… la Toráh (la Biblia) narra que muchos incluso llegarán a comer sus propios hijos [Dt 28: 53-57]. En estas parashot muchos acontecimientos son movidos por el hambre: los sueños del faraón [Gn 41:30],  que los hijos de Israel fueran a Egipto [Gn 42:13, 43:1], que Jacob permitiera que Benjamín -su hijo más preciado- se fuera con el riesgo de perderlo [Gn 43:11] y que Joseph fuera puesto no solo como gobernador de Egipto y padre de la casa del Faraón [Gn 41:55-57, 45:8], sino también en supremacía sobre sus hermanos [Gn 45] todo con el propósito de preservar la vida de la nación de Israel [Gn 47:4].

La palabra hambre raab [רָעָב – strong 7456] viene de la raíz raeb [רָעֵב – strong 7456) que significa hambre, hambruna, escasez, ausencia, carencia, necesidad, apetencia. El hambre es parte de las maldiciones que vienen por la desobediencia [Dt 28:45] y por no escuchar la palabra de HaShem (el Nombre): “Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Adonai (el Señor) tu Elohim (Dios), para guardar sus mandamientos y estatutos, que él te mandó”. Diferentes pasajes del Tanak (Antiguo Testamento) explican el hambre, la pobreza y la guerra por la falta de palabra (Is 5:6; Ez 7:26; Mi 3:6), y es probablemente esa la respuesta a todas las tragedias que vivimos actualmente, una de ellas el hambre crónica, la cual afecta 842 millones de personas en el mundo, de las cuales cada día fallecen 24.000, 75% de ellas menores de 5 años. (Proyecto Hambre Cero – ONU)

Pero, en medio de la calamidad, es que HaShem ha dado la promesa de despertar un tipo de hambre diferente “He aquí vienen días, dice Adonai, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Adonai” [Amós 8:11]. Que nuestra oración sea que así como en ésta parasha el hambre movió a los hijos de Jacob y los vecinos de Egipto al encuentro con Joseph, ahora el hambre por la palabra de Dios mueva al pueblo de Israel y las naciones de la tierra al encuentro con Yeshúa HaMashiaj (Jesús el Mesías).

 

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 Shavua tov!