BeShalaj | Después de dejar ir

Parashá No. 16 – BeShalaj (Shemot 13:17 – 17:16; Haftará: Jueces 5:1-31; Escritos Apostólicos: Lucas 8:1 – 9:62)

BeShalaj Significa “cuando envió”

El Eterno guía al pueblo por un camino más largo, para evitar que ven la guerra, los lleva por el desierto. En ese camino Moshé lleva los huesos de Yosef y el pueblo va guiado por El Eterno: de día en columna de nube y de noche en columna de fuego. En este camino, son alcanzados por El Faraón y quedan frente al mar, aunque sienten mucho temor y algunos se quejan de su suerte, El Eterno obra uno de los acontecimientos más extraordinarios de la historia del pueblo: abre el mar de Juncos en dos y pasan por tierra seca; luego cuando el mar vueve a su lugar, sepulta a tod el ejército egipcio, logrando que el pueblo crea en El Eterno y en Moshé, y entonan un hermoso cántico liderado por Myriam la profetisa y todas las mujeres.

Luego, se ven sin agua y claman al Eterno quien una vez más resuleve su solicitud cuando llegan a Elim, en donde hay 12 fuentes de agua y 70 palmeras. Pero siguen las quejas del pueblo, quienes consideran que han sido llevados a morir al desierto; entonces El Eterno promete darles carne y pan. Luego las codornices y el Maná; hermosa manera de reconocer la provisión de El Eterno, únicamente al recibir Shabat pueden recoger doble poción y ordena que en Shabat todos guardes este día en su lugar, dedicado, consagrado para El Eterno. El Maná lo comen por 40 años. En su camino pelean contra Amalec, triunfando gracias a que Mosahé mantiene sus manos en alto, como símbolo de su entrega y dependencia de El Eterno. La liberación de Egipto se debe consoiderar como una redención que representa lo que ocurrirá con la reden ción final anunciada para el pueblo de Israel.

En esta parashá vemos como la redención, la comida y la bebida están presentes; la comida representa el sustento, y si no aprendemos que dependemos de El Eterno, terminaremos murmurando cuando algo nos haga falta; en la comida agradecemos al Eterno su provisión.