Balak

Parashá No. 40
Bemidbar 22:2-25:9  Haftará: Mijá (Miqueas) 5:6- 6:8

Balak hijo de Tzipor rey de Moab tuvo miedo del pueblo de Israel, así que envío mensajeros a Bilam pidiendo que maldijera al pueblo, pues se rumoraba que si él maldecía o bendecía se cumplía, así que los hiso esperar esa noche.

El Eterno ordenó a Bilam que no podía ir con ellos ni maldecir el pueblo, sin embargo les dijo que no podía ir con ellos, por esto el rey envío a unos más numerosos y distinguidos, prometiendo favores monetarios a cambio, sin embargo Bilam dice que no puede traspasar la palabra de Dios, esa noche hace quedar los hombre y el Eterno dice que valla pero solo hablará lo que ÉL le ordene.

Ensillo su asna  y sabiendo aún que no era voluntad del Eterno fue con los hombres, en el camino el asna vio al ángel del Eterno con su espada así que se apartó del camino y Bilam la golpeó, el asna volvió a ver al ángel y se apretó contra la pared y él la volvió a golpear, una tercera vez el asna se echó y él la golpeo con ira. Así el Eterno abrió la boca de la asna y luego Bilam pudo ver al Ángel del señor.

Bilam pidió al rey construir siete altares como ofrenda, entre tanto él buscaba palabra del Eterno y a Él le plació poner palabras de bendición para Israel. Balak refutó pues eran bendiciones las que escuchaba así que Bilam le dijo que solo declararía lo que el Eterno pusiera en su boca, así que fueron a la cima de Peor. Una vez más solo hubo bendiciones para el pueblo.

Sin embargo a consejo Bilam a Balak  acerca de la promiscuidad sexual con las moabitas y las inmolaciones ante los dioses de ellas, los hombre cedieron y se encendió la ira del Eterno, así que mando a ser ejecutado todo hombre que se corrompió, así Pinejás hizo justicia con una lana atravesó al hombre y mujer en la tienda y así cesó la plaga.