Parashá

Yitró

Éxodo 18:1 - 20:23
Por : Rocío Delvalle Quevedo

 

Llevemos fruto en Tu Bishevat

“¿Sabías que? la biología de un árbol frutal, tiene una bonita enseñanza para esta fiesta”

Nos encontramos en el mes de Shevat, y este próximo domingo 20 de enero a la caída del sol y lunes 21 de enero durante el día será 15 de Shevat, o como también se conoce Tu Bishevat. Según la tradición judía, en este día del calendario hebreo se celebra el año nuevo de los árboles frutales. Este año nuevo está relacionado entre otras cosas con la ordenanza dada por el ETERNO en levítico 19: 23-25: “Cuando ustedes entren en la tierra y planten cualquier clase de árboles frutales, durante tres años no comerán su fruto, sino que los considerarán inmundo. En el cuarto año todo su fruto será consagrado como una ofrenda de alabanza al Señor y en el quinto año ya podrán comer de su fruto. De este modo aumentará tus cosechas. Yo soy el Señor su Dios”.

 Según la tradición judía, el conteo de los años para cumplir el precepto expresado en la anterior cita bíblica, no se hacía árbol por árbol según la fecha en que cada uno había sido sembrado, sino que se hacía un corte anual, en los que todos los árboles sembrados antes del 15 de Shevat cumplían años en ese día, independientemente de si habían sido sembrados 11 meses antes, cinco meses antes, o aún un día antes.

 A menudo, cuando llega un día de éstos en nuestros días a nuestra vida, tendemos a reflexionar sobre el fruto que estamos dando, y lo que ésto significa para nosotros. En esta corta reflexión, quisiera contarles un poco de la biología de los árboles que dan frutos comestibles para el ser humano y cómo es este proceso. Aunque se que muchos ya lo saben, me he dado cuenta que muchos otros tanto no, así que empezaré por decir que las estructuras florales están íntimamente relacionadas a la producción de frutos. Dicho de otra manera es precisamente una flor fecundada, la que se convierte en un fruto, específicamente el ovario de la flor.

Una flor esta conformada por dos partes asexuales y dos partes sexuales (hay excepciones al respecto, pero esta es la estructura más general). Las dos partes asexuales son los pétalos y sépalos, mientras las dos partes sexuales son el pistilo y los estambres. El pistilo es la parte femenina de las flores, conformado por el ovario, el estilo y el estigma. Los estambres son la parte masculina, conformados por los filamentos y las anteras (Ver figura abajo). Las anteras contienen el polen, el cual es la sustancia que contiene las células reproductivas masculinas; el cual viaja por diferentes medios según la especie de planta, hasta depositarse sobre el estigma de otra flor. Cuando llega al estigma, mediante algunas comunicaciones bioquímicas sobre las cuales no entraremos en detalle, el polen “derrama” éstas células sexuales dentro de la parte reproductiva de la flor, corriendo a través del estilo y llegando hasta el ovario que contiene los óvulos (células reproductivas femeninas), a los cuales se unen las células reproductivas femeninas y produce la fecundación.

flor partes

El momento de la fecundación desencadena un cascada metabólica y hormonal en la planta que comienza a provocar unos cambios de tamaño, textura, color y sabor en el ovario de la flor, que desemboca en la formación de fruto. Es decir, el fruto es el ovario de la flor transformado, y que lleva en su seno la semilla con la cual esa planta llegará a producir nuevas de su misma especie. En todo este proceso de transformación, entre otras cosas sucede, que la flor vistosa, liviana y en una posición erecta y hacia arriba, se convierte en un fruto que vencido por el peso que ha ganado, se doblega y queda hacia “abajo” (Ver figura abajo). Básicamente un fruto maduro y bien formado, es una antigua flor que se ha doblegado.

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Muchas veces cuando estamos iniciando en el camino del ETERNO, somos como flores vistosas, altivas y que queremos llamar la atención. Pero hay un momento en que el ETERNO nos toca, nos fecunda nuestro corazón, y comenzamos a sufrir una gran transformación en nuestra vida, cuyo resultado final será dar fruto. Pero como en la naturaleza, la mayor transformación que debemos sufrir es que al ser llenados por el Altísimo, el peso de toda esta generosidad que en el ETERNO nos inunda, debe doblegar nuestra vida ante el Altísimo, desterrar por completo todo orgullo y toda altivez. Así mismo, el fruto es separado del árbol, dulce, para alimentar y deleitar a muchos, para servir a otros y para llevar semilla que pueda ser sembrada y producir nuevo crecimiento. Que así mismo nosotros podamos entregarnos en el servicio a los demás, con dulzura y amor, que el ETERNO nos pueda usar como instrumento para suplir las necesidades de otros que lo requieren y para llevar la buena semilla hasta donde el Altísimo lo disponga.

¡ Shavua Tov!