Parashá

Vezot Haberajá

Deuteronomio 33:1 - 34:12
Por : Martha Tarazona

 

El lugar de la revelación - Sukot shabat jol hamoed 5779

“Cuando por causa del pecado la bendición se convierte en maldición. Mira como esto se ha hecho realidad incluso en Colombia”

Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun [Det. 32:44]. El cántico comienza con alabanza al único Di-s Justo y recto  [Det. 32:1-5], continúa con una pregunta fuerte ¿Así pagáis a Di-s, Pueblo loco e ignorante? [Det.32:6] y comienza a recordar los tiempos antiguos de dónde sacó su pueblo [Det. 32:7-10] y cómo lo bendijo  [Det. 32:11-14], sin embargo el pueblo se olvidó del Di-s que lo hizo, de la roca que lo creo y por ello la bendición se convirtió en maldición,  las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen [Det. 32:24-32].

La bendición del Eterno desde el comienzo era que comiéramos los frutos del campo, sin embargo, el hombre se ha encargado de manipular lo que Di-s hizo perfecto desde la creación del mundo, y como consecuencia a esto, se ha perdido el diseño original que en lugar de ser una bendición, se convierte en un problema que a largo plazo podría afectar la salud.

Por ejemplo, la palabra de Di-s dice que comeremos de los frutos del campo, pero qué calidad tienen éstos hoy en día? Es una bendición o puede ser conllevar un problema de salud?

Los alimentos contaminados por metales pesados pueden causar: problemas sensoriales, sobre todo en las extremidades, problemas de movimiento y equilibrio y reducción del campo visual, dificultad de manipular objetos, pérdida del sentido del gusto y el olfato. Problemas neurológicos como la dificultad en el habla, pérdida de audición, movimiento difícil de los ojos, temblores. Pérdida de memoria, golpes frecuentes contra paredes. Sensación de pinchazos en las extremidades (parestesia), dolor en las articulaciones, problemas en el uso de los dedos, dolores de cabeza, fallos de la memoria, insomnio y parálisis y muerte.

Este es el caso del desastre de Minamata (Japón) en 1956 dejando cerca de 900 muertos y más de 2000 afectados. Este caso, fue protagonizado por la empresa Chisso que utilizaba mercurio para la fabricación de plástico, esté metal se vertía al agua sin tratar, ocasionando contaminación en el pescado (metilmercurio)  que luego era consumido por las personas y afectaba su salud, de una manera fatal.

Este caso fue en Japón, y cómo es la situación actual en Colombia? En enero de 2018 El Espectador publica lo siguiente:

“Un reciente informe de la Fiscalía sólo confirma una tragedia que se veía venir hace años: el mercurio está invadiendo los ríos del país, envenenando el agua, el aire, los cultivos, los peces y las personas. Se estima que son más de 80 los ríos del territorio nacional que están contaminados con mercurio, afectando 21 departamentos y cerca de 400 municipios. Si Colombia no actúa para erradicarlo por completo, los daños a los ecosistemas, las fuentes de agua y la salud de las personas podrían ser irreparables. La contaminación por mercurio es una de las caras más perversas de la minería ilegal e informal, un problema que se nos salió de las manos hace tiempo” [1].

Cuando los frutos son regados con aguas contaminadas de ríos, o por la presencia de actividad industrial como soldadura, galvanización, curtidos, cromado, pinturas, conservación de madera, industria química, entre otras, presentan una amenaza para el consumidor por contaminación de metales pesados como Cadmio, plomo, Zinc, Manganeso, entre otros [2]. Además algunos suelos están contaminados por metales pesados por la contaminación atmosférica, residuos de plaguicidas [2].

También, los frutos pueden presentar contaminación por microorganismos patógenos que causan enfermedades, estos microorganismos provienen de las aguas de riego o del suelo que está en contacto con los cultivos [2]. La Universidad Nacional de Colombia, realizó un estudio sobre el exceso de tóxicos en hortalizas de la sabana, en el cual concluyen que las hortalizas regadas con el agua del río Bogotá tienen residuos de cadmio y arsénico que superan los límites permitidos. Por ejemplo, en el apio cultivado en el municipio de Mosquera, se encontró 0,95 partes por millón (ppm) de cadmio (Cd) y 0,29 de arsénico (Ar), superando los límites máximos permitidos por el Icontec, que son de 0,01 y 0,1 ppm. Estas cifras podrían parecer insignificantes, si se desconoce que el cadmio es un elemento tóxico, que tiende a acumularse en hígado, riñón y pulmones [3].

Se recomienda consumir frutas y hortalizas orgánicas y realizar un correcto lavado y desinfección, sin embargo si están contaminadas con metales, con un lavado no se elimina, se acumula en el organismo. La manipulación del hombre en el plan original del eterno, hace que cambien las bendiciones. Que sea el eterno limpiando y sanando nuestra tierra Colombia de todo intervención humana en lo que Él hizo perfecto y purificando cada alimento que entra a nuestro cuerpo.

Referencias

[1] Ahogados en Mercurio. El espectador (2018). https://www.elespectador.com/opinion/editorial/ahogados-en-mercurio-articulo-732029

[2] Fiallos Morales, M.C. (2017). Cuantificación de metales pesados y calidad microbiológica de frutas y vegetales que se expenden en el mercado mayorista de la ciudad de Ambato. Disponible en: http://repo.uta.edu.ec/bitstream/123456789/25296/1/BQ%20111.pdf

[3]. Exceso de tóxicos en hortalizas de la sabana. Universidad Nacional de Colombia. Disponible en: http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/exceso-de-toxicos-en-hortalizas-de-la-sabana.html