Parashá

Vayikrá

Levítico 1:1 - 6:7
Por : Rocío Delvalle Quevedo


VAYIKRÁ (ויקרא) QUE NO SE FERMENTE TU OFRENDA

“Ninguna ofrenda de cereal que ustedes presenten al Señor se hará de masa fermentada, porque es una ofrenda al Señor presentada por fuego no se deben quemar ni miel ni levadura. Llevarán al Señor levadura y miel como ofrenda de primicias pero no la pondrán en el altar como aroma grato”[Vayikra/Levítico 2:11-12]

En ésta ocasión comenzaré por mencionar, que según algunos autores la miel a la que se refiere éste texto, no es exactamente la miel de abejas que conocemos hoy en día, sino una miel preparada a partir de los dátiles que se conseguían en la región (1, 2). Cuando los dátiles están frescos su contenido de azúcares puede ser casi el 50% de su peso. Y en ésta condición, con temperaturas superiores a los 20° C, se puede producir el proceso de fermentación (3).

La fermentación técnicamente es el término para nombrar la degradación de la glucosa (azúcar) en ausencia de oxígeno y como resultado obtener energía. Usualmente cuando el oxígeno está presente se lleva a cabo otro proceso un poco más largo en el que también se obtiene energía, pero los productos finales son la energía, CO2 y agua. El proceso de fermentación se da en menos pasos, pero los productos finales son energía, CO2 y alcohol. Hay varios tipos de fermentación, pero en éste caso de la fermentación de la miel, aplica la fermentación alcohólica, que es la que se describió previamente, y que en general es llevada a cabo por las levaduras (4).

La instrucción sobre no quemar miel ni levadura, y de no presentar como ofrenda de aroma grato productos fermentados, se da en un contexto de instrucciones para la ofrenda de cereales o minjá. De acuerdo a la escritura bíblica y a la tradición hebrea, ésta ofrenda estaba muy ligada a el holocausto u olá. El holocausto era una representación de la entrega total de la persona al Altísimo, mientras que la minjá era un símbolo de la entrega al Eterno del trabajo del hombre, de la obra de sus manos (1).

Por un lado, sabemos de la tradición hebrea y de las palabras de Yeshúa  que la levadura era un símbolo de orgullo, hipocresía y malicia [Lucas 12:1]. Luego entendemos de ésta instrucción que el trabajo de nuestras manos, no debe ser realizado teniendo en nuestro corazón orgullo, hipocresía ni malicia, son cosas que hacen que nuestra labor, así digamos que es para el Eterno, no se acepta delante de Él (1) [Lucas 22:24-27].

Por otro lado, dice que no debe haber fermentación en ésta ofrenda. Retomando el proceso de la fermentación resalto que ésta se presenta cuando hay azúcares en alta concentración, poco o nada oxígeno y se ve favorecida por las altas temperaturas (4). Ésto me hace pensar que el trabajo es una bendición y más cuando lo que hacemos es un servicio al Eterno, pero que cuando dedicamos nuestras vidas, nuestro tiempo completo y toda nuestra mente al trabajo, y tenemos trabajo en exceso y ni siquiera nos damos un respiro, que nos permita oxigenarnos, podemos estar comenzando a generar un ambiente a nuestro alrededor que propicie una ofrenda de cereales fermentada, la cuál a pesar de que produzca algunos productos similares a la no fermentada, tendrá otros aditamentos que pueden afectar nuestra relación con el Altísimo y también con las personas que hay a nuestro alrededor. En éste sentido, Yeshúanuestro amado Mesías, reconvino a Marta [Lucas 10:38-42], pues ella si bien estaba sirviendo al maestro y su acompañantes, estaba tan abrumada con sus quehaceres que se estaba perdiendo de escoger la única cosa necesaria y crecer espiritualmente escuchando al Mesías. También menciona Yeshúa en la parábola del sembrador, que los afanes de este mundo representados como espinos [Marcos 4:7 y 18-19], pueden llegar a ahogar la semilla, o sea la palabra del Eterno que él ha procurado plantar en nuestros corazones. Debemos ser cuidadosos de que nuestros quehaceres no reduzcan el tiempo que dedicamos al Eterno y a nuestros seres amados.

Por otro lado, pienso que las obras que hacemos para el Señor, deben ser conducidas por el amor, pero también por decisiones conscientes y compromisos firmes y consecuentes. Muchas veces nos dejamos llevar por el calor del momento, por un aumento en la temperatura, y prometemos cosas a la ligera (que no se apresure tu boca a prometer) y nos incluimos en proyectos sin meditarlo y dejarnos llevar por suRuaj (Espíritu), y luego es probable que a pesar “de nuestras buenas intenciones” y nuestra emoción, terminemos abandonando el compromiso o haciendo mal la labor, y en muy poco tiempo, pero con un resultado que no era el que el Altísimo tenía planeado para nuestras vidas en esa área, tal como dice en [Eclesiatés 5:1-7].

Que el Eterno en su misericordia nos permita servirle y desarrollar nuestras labores de la manera que Él quiere con la mesura en los tiempos y el compromiso adecuado, y con el sentido de humildad necesario, para que al final delante de su presencia suba un aroma agradable.

 

REFERENCIAS

  1. BLAD K. Parashá 24 VaYikrá. Consultada en:http://www.messianictorah.org/es/parasha_es/sp24.htm
  2. MUNDO CRISTIANO. Israel: Tierra de leche y miel, una profecía cumplida. Consultado en: http://www.cbn.com/mundocristiano/Israel/2011/October/Israel-Tierra-de-Leche-y-Miel-una-profecia-cumplida/
  3. ORTS S. Dátiles. Consultado en :http://www.euroresidentes.com/Alimentos/datiles.htm
  4. LEHNINGER. 2004. Principles of Biochemestry. 4 de. Libro digital.