Parashá

Vayeirá

Génesis 18:1 - 22:24
Por : Sebastian Molina

 

La Hospitalidad, un asunto espiritual y de bendición

Yeshua dijo: “Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me envió. Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo, recibirá recompensa de justo. Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa”  [Mt 10:40:42]

Cuando buscamos la palabra recibir (Kibel en Hebreo) en la Torá y Brit Hadashá, encontramos que es un término que en muchas ocasiones alude a la vinculación, por ejemplo, Abraham recibió a los tres hombres generándose así un vínculo, y tan fuerte fue, que hubo espacio para que el tuviera la oportunidad de comer y charlar de tú a tú con el Señor, por algo nuestro Señor Yeshúa diría “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Además, este recibimiento por parte de Abraham permitió que su esposa Sara recibiera la mejor bendición que ella estuvo esperando toda su vida, la de ser Madre. Por otro lado, también hubo espacio para que Abraham se sintiera en confianza y así intercediera por un pueblo que estaba destinado al juicio divino.

En cuanto a Lot, dice la palabra que cuando los dos ángeles llegaron a Sodoma, al verlos Lot se levantó para recibirlos, y pasó lo mismo que con Abraham, hubo un espacio para preparar una buena comida y pan sin leudar! Cuando uno lee esto, inmediatamente se acuerda de la fiesta de Pesaj y panes sin levadura. Hay que recordar que antes de la salida de Israel de Egipto, el Señor les ordena estar en sus casas comiendo la cena de Pesaj mientras afuera había muerte y caos; en el caso de Sodoma y Gomorra, afuera de la casa de Lot había demasiado pecado, lo cual simbolizaba muerte.

Lot había recibido en su casa a los dos Ángeles, que llevaron un mensaje de salir, escapar, ante el inevitable juicio de destrucción que derramaría el Señor sobre estas ciudades. Lot y su familia decidieron hospedar, ser hospitalarios y a cambio ellos fueron liberados y salvados; sin embargo, su esposa decidió en “volver atrás”. Ahí vemos como Lot recibió una bendición a cambio de su hospitalidad, y por recibir a los enviados, el recibió al Señor como lo dice el pasaje de Mateo; por consiguiente recibió recompensa de justo por recibir al Justo. Pero de nada hubiera servido si los hubiera recibido con levadura en su vida o en su casa, por eso, es muy hermoso como en la casa de Lot se preparó pan sin levadura, la cual simboliza la ausencia de pecado, y por consiguiente se cumplió el mandamiento de comer la cena de Pesaj sin levadura en la casa.

Esta vivencia de Abraham y Lot nos invita a ser hospitalarios con el Señor y con quienes él envía a nuestras vidas, haciéndolo con amor y sin esperar nada a cambio, y de seguro podremos recibir una gran bendición; por eso Yeshúa dijo “Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”.

Shavua Tov!