Parashá

Vayakhel-Pekudei

Éxodo 35:1 - 38:20
Por : Natalia Lara


La verdadera e increíble historia de Betzaleel, BenHur

Lo que Hollywood nunca te contó sobre Betzalel, hijo de Uri, BenHur -Hijo de Hur-… y el porqué el perdón fue la pieza clave para construir el tabernáculo.

La parashá que corresponde a esta semana es VayakhelPekudei [Ex 35:1 – 40:38] la cual inicia con las normas del shabat y luego narra detalladamente cómo se construyó cada parte y utensilio del Mishkan (tabernáculo), las ofrendas que dio el pueblo para su construcción y finalmente como Moshé levantó el Mishkan y la presencia del Eterno descendió a él.

A pesar que el Eterno le había dicho a Moshé que él construiría el Mishkan y el arca [Ex 25:9-40], no fue él sino Betzalel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá quien no solo coordino su construcción [Ex 35:30-31], sino que también fue el encargado de construir el arca, el propiciatorio con sus dos querubines, la mesa y sus utensilios, la menora, el altar del incienso, el aceite de la unción y el incienso puro [Ex 37:1, ‬6-‬7, ‬10, ‬16-‬17, ‬25, ‬29], el altar del holocausto con sus utensilios y  la fuente de bronce [Ex 38:1, ‬3-‬3, ‬8-‬9].‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ Cuando Moshé enfatiza que es Di-s quien colocó a Betzalel al frente de la obra del Mishkan, era para recordarles al pueblo que es el Eterno quien asigna las posiciones (Rab Daat Zkenim), pues es él quien pone y quita reyes [Dn 2:21] y es Hashem quien pone nuestro nombre en alto [Sal 91:14].

Construir el tabernáculo era una misión que iba más allá de tener la habilidad manual o cognitiva para fabricar buenos diseños. Está parashá describe que  los artesanos que elaboraron el Mishkan tenían sabiduría de corazón [Ex 35:10, ‬25-‬26; Ex 36:1-‬2, 8], honestidad [Ex 35:‬5] y obediencia, pues “hicieron todas las cosas tal como Adonai mandó a Moshé” [Ex 38:22, Ex 39:1, ‬5-‬5, ‬7, ‬21-‬21, ‬26, ‬29-‬29, ‬31-‬32, ‬42-‬43].‬ Pero, de manera particular, de Betzalel se resaltan otras características: estaba lleno del Ruaj Hakodesh [Espíritu Santo] [Ex 35:30] y dotado de capacidad de enseñar [Ex 35:34]. Además, tenía sabiduría, definida como la capacidad de aprender escuchando a otras personas y entendimiento, es decir la habilidad de comprender un asunto deduciéndolo a partir de la propia inteligencia [Ex 35:30, Rashi].

Betzalel es un nombre hebreo בְּצַלְאֵל (S. 1212) que significa “a la sombra (protección) de El”. Estar a la sombra del Eterno, implica tener claro que él es nuestra confianza y nuestra protección. Estar libre del temor y saber que es Él quien dirije nuestro camino y quien nos dá salvación [Sal 91:1-5, 8, 11-12]. Quizá fue la convicción que le traía su nombre, de saber quien era Adonai, a cuya sombra estaba, lo que le permitió poder trascender lo que le había pasado a su abuelo y tener la pureza suficiente para que el Espíritu del Eterno habitará en él y pudiera cumplir la misión encomendada…

Y es que la historia detrás de Betzalel, va hasta su abuelo Hur, quien no solo sostuvo las manos de Moshé para derrotar a los Amalecitas [Ex 17:12] sino que se quedó junto a Aharón encargado del campamento cuando Moshé subió a recibir las tablas del pacto [Ex 24:14] y fue asesinado a manos del pueblo tratando de impedir que cometieran la idolatría del becerro de oro. Ese sacrificio, ganó para su descendencia no solo el favor de Hashem, sino el honor para su nieto de construir el Mishkan. (Rab. Raymond Beyda, Rab. Daat Zkenim, Rab. Chizkuni)

Tener la confianza que es Hashem quien se encarga de defender nuestra causa [Sal 91:8], le permitió a Betzalel no solo no guardar rencor contra quienes asesinaron a su abuelo, sino perdonarlos y cumplir lo que pide la Torá: amar a tu prójimo y no vengarte, ni guardar odios secretos contra tu hermano [Lv 19:17-18]. Eso fue lo que le dio el mérito verdadero para poder construir el Mishkan. Fue ese amor, el que permitió dirigir la obra del lugar en el que habitaría la nube de Adonai [Ex 40:38].

A esto se refería Yeshúa cuando dijo “No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra… Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? [Mt 5:39, 44-46]. Ese fue el mérito de Yeshúa, que aún en el último momento cuando iba a entregar su vida, no les recrimino sino por el contrario le pidió al Padre “perdónalos, porque no saben lo que hacen” [Lc 23:24]. Por eso el amor del Señor se refleja no en que nosotros hayamos amado a Dios primero, sino en que él nos amó y envió a Yeshúa, su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. [1 Jn 4:10]

Betzalel ya ganó su lugar en la historia a través del perdón. Y Yeshúa hizo que mediante su perdón hacia nosotros, lográramos ser perdonados por el Padre. Ahora es nuestro turno ¿Perdonaremos a aquellos que nos han hecho daño para permitir que el Eterno construya su tabernáculo en nosotros?

¡Shavua tov!