Parashá

Tazría - Metzorá

Levítico12:1 - 13:59
Por : Sergio Andres Diaz Llanos

 

¿Yeshúa distractor de la familia?

Me permito empezar con una frase muy utilizada por todos: “el tiempo esta pasando muy rápido”. Eso es algo que a muchos puede atormentar y/o asustar, pero a otros, sin duda, les permite meditar y reflexionar. Para solo citar un ejemplo en la Palabra, podemos leer el Salmo 90:12 “enséñame a contar bien nuestros días para adquirir sabiduria”. 

Esta introducción la considero, ya que hace poco tiempo unos padres pasaban enfrente de la comunidad con sus rostros iluminados de felicidad y agradecimiento al Eterno presentando a su hija, después de los 80 días de purificación (טָהֳרָה – tahorah). La comunidad se alegraba de ver una nueva integrante de Yovel (nombre de nuestra comunidad) y oh sorpresa cuando hace unas semanas esta bebé estaba sentada en la silla de Moshé, compartiendo y enseñando su parashá con motivo de su Bat-Mizva. Seguro parte de la luz de alegría que iluminó los rostros de sus padres al presentarla a la comunidad, ahora ella la reflejaba a todos los participantes de esta fiesta, acompañada de palabras llenas de seguridad, sabiduría y amor ¡no con ocho días de nacida sino con 12 años de vida!.

La anterior, es una sensación continua en nuestra comunidad. Hoy ver a un bebé tratando de caminar, y cuando menos piensas, shabat tras shabat y fiesta tras fiesta, ya están sirviendo en la alabanza o en las danzas de la comunidad. Sobre esto podemos reflexionar no solamente entendiendo lo rápido que pasa el tiempo, sino cuanto disfruto y con quien vivo cada momento.

Por lo anterior, que tal si recordamos lo que nuestro Señor Yeshua Ha Mashiaj, en uno de los momentos mas dramático de su entrega por la humanidad, dijo enJuan 19:25-27: 

Junto a la cruz de Yeshua…Yeshua vio a su madre , y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: – Mujer ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa.”

Querido lector, te invito a que hagas un esfuerzo en imaginar esta escena… tremenda verdad: mientras que nuestro Señor está muriendo por la humanidad entera, las palabras que salen de su corazón podríamos interpretarlas como “no importa la situación tortuosa o difícil que puedas estar pasando, disfruta, vive, has tuyo cada momento con tu familia”. Me atrevo a traducir las palabras de Yeshua también como “no se distraigan conmigo” mira a tus hijos, hijos miren a sus padres, y seamos como el discípulo amado de Yeshua, “desde ese momento el la recibió en su casa”. Reflexionemos si en este momento no has recibido a tus hijos o padres en casa.  Es claro que no me refiero a la estructura de ladrillos y tejas, sino a que tengamos tiempos de calidad con ellos. Que nada nos distraiga cuando estemos ante ellos, míralos a lo ojos, hablar, jugar, preguntar y que nazcan los abrazos y besos de cariño.

Tenemos en estos tiempos muchos distractores, demasiados, y si Yeshua mismo cuando todo se había terminado para que se cumpliera la escritura y su propósito en la primera venida, lo pausa con este mensaje “no se distraigan conmigo”, si me quieres mirar, mira a quien tienes en casa, casi que son las palabras cierre de su ministerio “madre he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tú madre”.

Antes de continuar, trataré de aplicar el cuarto principio de los 7 que Hillel indicó para estudiar la Palabra llamado “Binyan Av mishnei ketuvim” que puede traducirse como “Construyendo una contexto a partir de dos o más textos”. Con la intención de aclarar lo que quiero trasmitir con la frase “no se distraigan conmigo (Yeshua)” que utilicé en el párrafo anterior, relacionando Juan 19:25-27 con Gálatas 1:11 que dice “Y ustedes ¿qué hacen mirando el cielo? Este mismo Yeshua que ha sido llevado entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. Es una clara exhortación para poner en práctica las enseñanzas de Yeshua y no estar muchas veces enfocándonos en la “religiosidad” distrayéndonos de lo esencial. Si vemos el versículo 14 de Gálatas 1, ellos dejaron de ver al cielo para estar todos juntos como uno solo, es decir teniendo momentos de calidad en familia y comunidad.

Quiero ir concluyendo con los siguiente: si Yeshua mismo no se interpuso como “distractor” para la relación entre padres e hijos, nos podríamos cuestionar, ¿qué distractor o excusa me pueden hacer perder momentos únicos y tremendamente valiosos con mi familia? tal vez, un aparato electrónico, tal vez un programa de televisión, el trabajo, o tal vez las diferencias filosóficas que tengo con mi familia que aparentemente me impiden hablarles y disfrutarlos. Estas excusas te pueden hacer sentir bien por un momento para evitar tiempos con tu familia, pero seguro nos pueden hacer perder el mejor momento de la vida en familia y comunidad, ¿identificaste si tienes algún distractor?. Ahora acércate a tu familia.

Esta Parasha Tazria, que quiere decir “cuando concibas y des a luz”, nos enseña un concepto muy importante: tiempos de calidad. La primera norma después de concebir ni siquiera es la circuncisión si es niño, sino es apartarse (no distraerse) y estén juntos los padres y los hijos los primeros 40 o 80 días (depende si es niña o niño). La raíz de Tazria es זָרַע (zara) palabra 2232 del Strong que puede traducir “sembrar”, y sembrar no es solo una acción puntual para dar a luz, es una siembra continua de momentos de calidad en familia.

Saben, Yeshua no quiere que nos distraigamos con la religiosidad u otras cosas, Yeshua quiere que aceleremos su venida con momentos de calidad con quien el Señor a puesto a nuestro lado. Esa pudo ser una de las últimas indicaciones dadas a su discípulo amado (Juan 19:25-27), de quien curiosamente no dice el nombre (se puede interpretar que es Juan). Pero ¿qué tal si eres tú y soy yo? ¿qué tal si tomamos la actitud que relata el pasaje sobre este discípulo?: “desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa”.

Que el Señor les bendiga, y todas las semanas זָרַע (zara – sembremos) momentos de calidad, para acelerar la segunda Tazria o venida de Yeshua Ha Mashiaj.

¡Shavua tov!