Parashá

Shoftim

Deuteronomio 16:18 - 21:9
Por : Natalia Lara


Shoftim y el país de las maravillas

Si te sorprenden los absurdos del país de las maravillas de Alicia ¡prepárate! pues en nuestro país abundan paradojas que van contra los mandamientos de esta parashá… Pero ¿qué estamos haciendo nosotros para transformar esta realidad?

Alicia estaba sentada aburrida junto a su hermana, cuando de pronto, vio pasar al conejo blanco corriendo, con un reloj en la mano, preocupado porque iba tarde y entró en su madriguera. Alicia decidió seguirlo y se metió tras él, sin imaginar que al final de ese largo túnel, encontraría un mundo de ilógicos y paradojas absurdas, el país de las maravillas… Si Alicia viviera en Colombia, no necesitaría entrar a la madriguera del conejo, para encontrar un sinfín de situaciones irracionales y es que -como dijo el profeta Isaías-, estamos en un lugar y en un tiempo donde “…llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas” [Is 5:20].

En esta semana, se estudia la parashá שופטים -shoftim- jueces [Dt 16:18-21:9], y cada una de las premisas que están en ella parece ser lo contrario a la actual situación política y social de nuestro país, que en últimas, es una réplica del mundo en el que vivimos.

En esta porción, el Eterno exhorta a los jueces a no hacer acepción de personas, no aceptar sobornos [Dt 16:19], ni emitir veredictos a la ligera, creerle a un solo testigo o a uno falso [Dt 19:15-19]. ¿No es entonces increíble los 50 billones de pesos que se pierden anualmente por corrupción¹; los jueces, fiscales y contralores juzgados por este delito o los más de 3.000 muertos productos de falsos positivos²? Y si se aplicara el mandamiento de condenar a muerte a aquel que no acate el veredicto de un juez [Dt 17:12] … ¿Qué pasaría con los funcionarios de instituciones de salud involucrados -por ejemplo- en los 400 incidentes de desacato en el departamento de Caldas en el 2012³?

Hashem es especialmente cuidadoso con las muertes, por lo que estableció mandamientos como las ciudades de refugio para evitar derramar sangre inocente [Dt 19:10-12] o el entierro del muerto del que no se conocía el homicida. [Dt 19:15 -21]. Tampoco se complace con que permanezcan en pie pueblos que enseñen prácticas abominables [Dt 20:16-18] o que no se sometan a las condiciones de la oferta de paz que hiciera Israel [Dt 20:10-15]. Nada que ver con un proceso de paz en el que se indulta a quienes derramaron sangre inocente, legitima prácticas abominables -bajo el seudónimo de “pedagogía para la paz”- y en lugar de someter a los agresores a la justicia, es la justicia la que se doblega a sus peticiones.

Y así, en el “país de las maravillas” podríamos encontrar más contradicciones con los mandamientos del Eterno. Basta sintonizar las noticias, para escuchar cómo se transgrede la prohibición de reducir la propiedad del prójimo [Dt 19:14], o la cantidad de niños quemados con pólvora, víctimas del comercio sexual, o del reguetón y sus derivados, para ver como son sacrificados por fuego, que no solo atenta contra Hashem sino también contra el prójimo [Dt 18:10].

Alguien podría cuestionar que es muy severo sistema de justicia del Eterno… Esta parashá enseña que el objetivo de estas leyes era que cuando el resto del pueblo (y las naciones vecinas) supieran lo sucedido, tuvieran temor, dejarán la altivez y no se repitieran los delitos que se habían condenado [Dt 17:13, 19:20].

Pero…  ¿qué hacemos ante esa situación? ¿cuál es nuestra tarea como creyentes? ¿nos quejamos -como todos los demás- o estamos dispuestos a dar un paso más allá? Di-s nos pide ser irreprensibles ante sus ojos [Dt 18:13] y Yeshúa dijo “Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad” [Lc 11:35]. De tal modo que, si pedimos honestidad, rectitud y justicia de las autoridades debemos iniciar practicándolas a un nivel más alto que el de ellas [Mt 5:20], Por tanto, cabe reflexionar… ¿hacemos uso del tráfico de influencias? ¿exigimos facturas o compramos equipos robados, falsificados o piratas? ¿respetamos siempre las señales de tránsito o las violamos cuando estamos de afán, nadie nos observa o es de noche? ¿nos colamos en la fila? ¿mentimos cuando llegamos tarde? ¿hacemos uso del soborno para agilizar trámites o evitar sanciones? ¿dejamos que nuestros hijos se copien en tareas?

Buscar la justicia en nuestro andar diario, nos obliga también a ser buenos jueces en casa, a impartir disciplina con coherencia y cohesión. La primera implica educarnos a nosotros mismos y corregir en nosotros, todos los defectos de carácter que vemos en nuestros hijos. La segunda significa unidad entre los padres para que los niños no vean división en las decisiones -pequeñas o grandes- que se tomen en casa y puedan tener estabilidad, pues tal como el Eterno es uno [Dt 6:4] los padres también deben ser uno.

La palabra enseña que cada pueblo tiene el gobierno que se merece [Ec 10:2] pues es Hashem quién nombra sus gobernantes. [Ec 10:4-5, Dn 2:21]. Por eso no basta con actuar, sino que la oración es el eje fundamental en el proceso de transformar nuestra nación. No solo se trata de interceder por el arrepentimiento del pueblo -lo cual esta bíblicamente demostrado, esto evita la desgracia de un país [2 Cr 12:12, Jon 3:10]-, sino también de hacer oraciones y acciones de gracias por los gobernantes para que tengamos paz y tranquilidad [1 Tim 2:1-4].

Pedir al Eterno que, nuestros gobernantes, cumplan con lo que exige esta parashá para los reyes: hacer una copia de la Torá, para estudiarla y consultarla todos los días de su vida [Dt 17:16-20].

Sabemos que no habrá una verdadera justicia hasta que no haya la redención final por medio del Mesías, pues estamos en un mundo caído, producto de las consecuencias del pecado. Pero es justo en esta parashá, que Di-s promete que vendrá un profeta como Moshé, el cual hablará las palabras del Eterno [Dt 16:18] y juzgará a los pueblos con justicia y rectitud [Sal 9:8, 98:9], pues precisamente la justicia es uno de los atributos del Mesías [Is 11:4-5]. Por eso debemos hacer nuestra parte en oración y testimonio para acelerar su venida.

Para cumplir con “seguir la justicia y solamente la justicia” [Dt 16:20] -y por ende a Yeshúa quien es aquel que nos justifica-, se necesita un alto grado de valentía, por lo que Hashem nos anima con estas palabras: “¡Escucha, Israel! Hoy vas a entrar en batalla contra tus enemigos. No te desanimes ni tengas miedo; no te acobardes ni te llenes de pavor ante ellos, porque el Señor tu Di-s está contigo; él peleará en favor tuyo y te dará la victoria sobre tus enemigos”. [Dt 20:3].

¡Shavua tov!

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1. http://www.eltiempo.com/justicia/delitos/casos-de-corrupcion-mas-sonados-en-colombia-82678

2. Human Rights Watch. El rol de los altos mandos. Junio 2015

3. http://caracol.com.co/radio/2012/08/03/judicial/1343973060_734891.html