Parashá

Nassó

Números 4:21 - 7:89
Por : Natalia Lara

Profesión familia

De niños muchos sueñan con crecer y ser ingenieros, médicos, futbolistas o arquitectos…y ¿cuál es el sueño para nuestras familias? ¿a qué se dedicarán cuando crezcan?

La parashá -porción- que corresponde a esta semana es Naso נָשָׂא [Num 4:21-7:89].  Naso נָשָׂא (S. 5375) significa llevar, alzar, elevar, tomar. En ella Hashem levanta cada una de las familias de los hijos de Leví (Guersón, Coat y Merari) para que le sirvan en diferentes maneras: los coatitas cuidaban las cosas más sagradas [Num 4:4], los guersonitas se encargaban de su transporte [Num 4:24] y los meraritas de la armazón del santuario [Num 4:31]. Y es muy interesante la forma como el Eterno se refiere al servicio que prestarían:

זֹ֣את עֲבֹדַ֗ת מִשְׁפְּחֹת֙ “Éste (es) el oficio de las familias” [Num 4:31:32]

La palabra que aquí se usa para oficio es עֲבֹדַ֗ת abodah (S.5656). Significa además ministerio, servicio y trabajo de cualquier tipo. Para todos es lógico pensar en la profesión a la que se dedicaran los niños cuando crezcan, pero pocas veces pensamos en que nuestra familia también tiene una “profesión”, un propósito al cual dedicarse, como  lo enseña esta parashá.

A ojos del Eterno, la función de la familia va más allá de ser la célula fundamental y la estructura básica de la sociedad.  La historia de la humanidad comienza con una familia -Adam y Hava en el jardín del Eden- y termina con una familia -la kehila de Yeshúa, el Mesias-. Hashem usó una familia (Noaj y sus hijos) para repoblar la tierra después diluvio [Gen 8:15-17], prometió a Abraham bendecir a través de él a las familias de la tierra [Gen 12:3] y construyo una nación a partir de la familia de Jacob [Gen 46:27].  Si bien hay propósitos generales para todas las familias, tal como enseña esta parashá, hay un oficio particular para cada una de ellas.

Desde la perspectiva del judaísmo cada persona tiene la obligación de “reparar el mundo”, lo cual se traduce como Tikún Olam. Cada uno de nosotros tiene un que hacer por el mundo que nos rodea, así que entender el por qué y para qué Di-s nos trajo al mundo es fundamental; pero el reto que nos trae la parashá de esta semana es aún mayor: encontrar el llamado para nuestra familia.

Encontrar el oficio de una familia, es encontrar por qué permitió Di-s que 2 seres con culturas y vidas diferentes se unieran.  Cumplir el primero de los mandamientos: “fructificar y multiplicarse” [Gen 1:28] no solo tiene que ver con la reproducción de la especie humana. Las palabras hebreas que se usan para fructificar (פָּרָה para S.6509) y multiplicarse (רָבָה raba S.7235); significan también causar ser, crecer, aumentar y traer en abundancia. Cuando una pareja se casa, no solo es para moldearse mutuamente sino también para moldear al mundo que lo rodea. Ser un agente causal en la ciudad que el Eterno los ha puesto, en el lugar donde Di-s los ha plantado: “busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad” [Jer 29:5-7].

Si bien para Di-s, cada uno de nosotros es importante, cumplir el llamado personal, tan sólo es posible cuando se hace parte de un todo; así como una obra de arte no es valiosa si no hay quien pueda contemplarla; nuestra vida solo tiene sentido cuando estamos inmersos en una familia y una kehila-comunidad-, con todo lo que ello implica: con las alegrías y con las tristezas, con los acuerdos, pero también con las diferencias. Para ello, se necesita unidad y una alta dosis de humildad, entender que no gana quién tiene la razón, sino que todos ganan cuandoceden para que las cosas funcionen…esa fue la oración de Yeshúa por nosotros “No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” [Jn 17:20-21]

La familia no solo es la primer y más importante escuela para los niños, sino que es el sitio donde ellos podrán o no entender su propósito “Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud” [Sal 127:4]. Y esto solamente es posible si los padres entienden en oración no solo su llamado personal, sino el oficio al que está llamado su familia y la razón por la que Di-s trajo a cada uno de sus hijos a la tierra.

¡Shavua tov!