Parashá

Kóraj

Números 16:1 - 18:32
Por : Rocío Delvalle Quevedo

 

KORAJ (קרח) Y LA VARA RETOÑÓ…

“Diles a los israelitas que traigan doce varas… colócalas frente al arca del pacto… la vara que retoñe será la de mi elegido… la vara de Aharón no solo había retoñado, sino que también tenía botones, flores y almendras…” [Bemidbar/Números 17:2, 4-5 y 8b NVI]

Las plantas son organismos vivos de muchas células y con la capacidad de producir su propio alimento (Mitchell, 2007). Pueden reproducirse sexual y asexualmente. La reproducción sexual es la que conocemos tradicionalmente, en la que la planta produce flores que tienen estambres con polen y ovarios con óvulos y que al ser polinizada la flor y depositado el polen en su ovario se desarrolla un fruto con una o varias semillas en su interior.  Luego esta semilla se siembra y da origen a otras plantitas. En este tipo de reproducción es claro cuál es el progenitor y cuál es la nueva plántula. Sin embargo, las plantas también se pueden reproducir sin necesidad de flores, por medio de la reproducción asexual. Esto se da por una propiedad característica de la mayoría de las plantas, que consiste en que una pequeña parte del cuerpo (particularmente si incluye una yema), cuando se separa y se coloca bajo condiciones favorables, reemplazará las partes faltantes y se convertirá en un nuevo individuo. Osea se puede tomar una ramita o una estaca de una planta, ponerla en tierra, regarla y probablemente echará raíces, sacará retoños y se desarrollará como planta. Este tipo de reproducción asegura un alto grado de uniformidad entre la progenie, ya que cada uno de los individuos de hecho es una parte del individuo original (Renison & Cingolani, 1998; Sinnott & Wilson, 1963).

De acuerdo a lo anterior, realmente que una estaca o una vara retoñen, no es un fenómeno extraño, sino más bien algo que ocurre naturalmente. Bueno, puede ser un poco curioso que la vara retoñe sin estar enterrada, en condiciones “favorables”, y que a pesar de que las doce varas del texto de Bemidbar (Números) 17 se encontraban bajo las mismas condiciones frente al arca, solo una retoñó. Pero mi intención en estas líneas, realmente no es buscar la evidencia científica que sustente la probabilidad biológica de que la vara de Aarón retoñara, más bien quisiera resaltar algunos rasgos de la reproducción vegetativa que se conectan de una forma maravillosa con el contexto del relato.

Pongámonos un poco en contexto. Estamos ante una situación de sublevación de un pequeño grupo de personas en el pueblo de Israel, liderados por un miembro de la tribu de Leví, en contra del “mandato y gobierno” de Moshé (Moisés) y Aarón sobre el pueblo. El ETERNO trae juicio sobre los revolucionarios, y para dar fin a las murmuraciones utiliza como herramienta pedagógica doce varas y establece que aquella que retoñe (“reproducción vegetativa”), será la que represente a aquel a quien Él eligió para desempeñar una función específica dentro del pueblo, el sacerdocio. Si volvemos a la descripción de la reproducción vegetativa o asexual, nos podemos dar cuenta que todas las plantas en un cultivo (o una vid) que hayan nacido mediante este medio de propagación son clones, no hay diferencia entre ellas, tienen exactamente la misma información genética. Sin embargo, cada una es un individuo valioso dentro del bosque, de la vid o el cultivo, con la potencialidad de llevar fruto o de aportar una nueva estaca para una nueva “siembra”. Es decir, el ETERNO estaba dejando claro que Él en su soberanía había establecido a Aarón y su familia para el sacerdocio. Sin embargo, como el mismo Moshé lo expresó en la porción de la escritura que estamos estudiando [Bemidbar/Números 16:8-10], los levitas en general también habían sido elegidos por el ETERNO para que desempeñaran un servicio en la tienda de reunión, y así cada tribu tenía sus potencialidades, labores y responsabilidades establecidas por el ETERNO.

El ETERNO es un Rey de orden. Y aunque ante Él como dice Shaul (Pablo), no hay ni griego ni judío, ni hombre ni mujer en Yeshúa (Jesús), todos somos valiosos ante sus ojos y nos ama abundantemente [Gálatas 3:28]; Él nos ha dado a cada uno un rol, un lugar, un propósito en este mundo. Y cada uno de nosotros debe recibir con agradecimiento ese don dado por Él y desempeñarlo con amor, sin envidias hacia los demás, ni rencores. Las autoridades que usualmente están sobre nosotros, tales como nuestros padres, pastores, e incluso jefes y entes gubernamentales, son puestos en esos lugares por el ALTÍSIMO [Romanos 13:1-5] y como le aconseja Shaul a Timoteo, nosotros lo que debemos es, más que quejarnos y rebelarnos contra ellos, cubrirlos en oración [1° Timoteo 2:2]. Así, en oración y fe buscar y encontrar qué parte del cuerpo del Mashiaj (Mesías) somos nosotros [1° de Corintios 12:12-31], para trabajar mancomunadamente con las otras partes y que el cuerpo de Mashiaj funcione de tal manera que seamos sal, luz y testimonio a las naciones de que el amor y el reino del ALTÍSIMO se han acercado.

 

REFERENCIAS

  1. MITCHELL S (Editor de Producción). 2007. Colección llave de la ciencia: Diccionario de Biología. Grupo Editorial Norma, Bogotá, Colombia.
  2. SINNOTT EW & WILSON KS. 1963. Botánica: Principios y Problemas. Compañía Editorial Continental, S. A., México.
  3. RENISON D & CINGOLANI AM. 1998. Experiencias en germinación y reproducción vegetativa aplicados a la reforestación con Polylepis australis (Rosaceae) en las Sierras Grandes de Córdoba, Argentina. AGRISCIENTIA, VOL. XV: 47-53.