Parashá

Ki Tisá

Éxodo 30:11 - 34:35
Por : Familia Delgadillo Zapata

 

Superando lo insuperable

“Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.” [1 Corintios 13:13]

El becerro de oro es tal vez uno de los episodios más traumáticos que ha podido tener la relación entre el Creador y su pueblo, tan es así que Rashí sugiere que el Señor decidió dosificar el castigo a lo largo de la historia “Llegará el día en que deba castigarlos por su pecado, y entonces los castigaré” [Éxodo 32:34]. Y es que al comparar los mandamientos con lo ocurrido pues la verdad es que el error no había como justificarlo:

-“No te hagas ningún ídolo” [Éxodo 20:4] vs “…luego cinceló el oro fundido e hizo un ídolo en forma de becerro” [Éxodo 32:4]
-“Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo. No tengas otros dioses además de mí” [Éxodo 20:2-3] vs “Entonces exclamó el pueblo: «Israel, ¡aquí tienes a tus dioses que te sacaron de Egipto!»” [Éxodo 32:4]
-“No te inclines delante de ellos ni los adores” [Éxodo 20:5] vs. “En efecto, al día siguiente los israelitas madrugaron y presentaron holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y se entregó al desenfreno” [Éxodo 32:6]

¿Cómo defender lo indefendible? Moshé decidió no basar su defensa en lo ocurrido porque no tenía la menor carga argumentativa para hacerlo sino que optó por exponer que la relación entre Di-s y sus hijos no podía depender de una circunstancia, la cual por supuesto había que reconocer y aceptar sus consecuencias, y que por el contrario había que mantener el vínculo porque existen unas promesas de por medio, existe un pacto Eterno que reposa entre Él y su pueblo, entre Él y tu vida, entre Él y tus hijos querido lector. “Entonces el Señor se calmó y desistió de hacerle a su pueblo el daño que le había sentenciado” [Éxodo 32:14]

Tendremos circunstancias en las que todo se ve mal, en las que vamos a pensar que ya no vale la pena continuar porque nos defraudaron, pero la verdad es que hasta el más justo va a fallar y no por eso significará que no se pueda recuperar: “porque siete veces podrá caer el justo, pero otra tanta se levantará” [Proverbios 24:16]. Enseñan los sabios que el proverbio indica que sietes veces podremos caer porque siete son los días de la semana, porque tendremos semanas enteras en las que posiblemente no veamos la salida, pero con seguridad la luz llegará en algún momento, luego en esas circunstancias el arma letal es la paciencia y el amor.

Para nosotros la principal enseñanza es que, así como la relación que tenemos con nuestro Padre no se rompe a pesar de nuestros errores, así mismo la relación con tus padres, con tu pareja, con tus hijos debe ser inquebrantable. La mejor muestra de ello es que “Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Mashiaj murió por nosotros.” [Romanos 5:8], en que aún pecadores, el Señor decidió entregar a su hijo por nosotros.

Querido lector, a pesar del comportamiento, de las deficiencias de carácter, de esos errores que aún cometen, ellos siguen siendo tus padres, él sigue siendo tu esposo, ella sigue siendo tu esposa, él o ella seguirá siendo tu hijo(a) y no hay otra cosa más que hacer que la de superar el impase con amor tal y como el Señor lo hizo contigo y conmigo.

“Pedro se acercó a Yeshua y le preguntó: ―Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? ―No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Yeshua—” [Mateo 18:21-22]

¡Shavua Tov!