Parashá

Emor

Levítico 21:1 - 24:23
Por : Familia Zapata Delgadillo

 

“Diles אֱמֹ֥ר”

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. [Mateo 5:14-16]

La parashat Emor (אֱמֹ֥ר Strong 559)  que significa “Diles” se encuentra en el libro de Levítico a partir del capítulo 21 hasta el 24:23. Aquí El Eterno le da las indicaciones a Moshé (Moisés) que hacen referencia a  la santidad de los sacerdotes, la santidad que debe guardar el sumo sacerdote, los impedimentos a tener en cuenta para quienes puedan ejercer el sacerdocio y el trato que debemos tener con las ofrendas que vayamos a presentar al Señor: “El Señor le ordenó a Moisés  que les dijera a Aarón y a sus hijos: «Traten con mucho respeto las ofrendas sagradas que me consagran los israelitas, para no profanar mi santo nombre. Yo soy el Señor». [Levítico 22:1-2]. También se nos recuerda la importancia de guardar y cuidar cada una de las fiestas solemnes, y concluye con el mandamiento de mantener iluminado el santuario y la ley del talión.

“El Señor le dijo a Moisés: «Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas prensadas, para la iluminación del santuario. Así las lámparas se mantendrán siempre encendidas” [Levítico 24:1-2].

En esta porción de la parashá hallamos el llamado que nos hace nuestro hermoso creador a ser ese aceite puro que permitirá que el santuario siempre pueda estar iluminado. Tiempo atrás, la doctora Martha Tarazona nos compartió una excelente enseñanza acerca del proceso que tienen que pasar las olivas para convertirse en aceite puro (Leer artículo) en el que expone cómo deben ser prensadas las olivas para poder alcanzar el estatus necesario que acredite el resultado final como aceite puro.

Nosotros somos esas olivas llamadas a ser aceite puro, y al igual que las olivas requieren de procesos para llegar a ser aceite puro, nosotros también requerimos ser pasados por la prensa para cumplir el propósito del llamado, y así llegar a ser el aceite que siempre mantendrá iluminado el santuario.

Yeshua nos dijo: “» Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” [Mateo 5:14-16] No es para nuestra gloria el llamado a ser aceite puro, ni más faltaba, nuestro amado Rey comparte todo con nosotros menos su gloria, es para glorificarlo a Él y solo a Él, que debemos ser el medio que puede dar luz al mundo.

Nuestro desafío querida comunidad es convertirnos en ese medio utilizado por nuestro Abba (Padre) para poder ser portadores de luz, “Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz.” [Salmos 36:9]

Es importante resaltar que no solo debemos ser pasados por la prensa, si no lo más relevante, debemos ser esa oliva indicada, selecta, que merezca entrar en el proceso para ser aceite puro. Para eso debemos ser santos, porque nuestro Elohim (Di-s) es santo: ” Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Yeshua Ha Mashiaj. Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo».” [1 Pedro 1:13-16].

Debemos ser puros pues Él es el único que pesa los corazones:Señor, tú me examinas,
 tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares.” [Salmo 139:1-3]

Amados, que nuestro anhelo sea ser esa oliva hermosa que pase por el proceso con gozo y alegría, para convertirse en el aceite puro que se requiere, y así poder mantener el santuario siempre iluminado, como clamó el rey David:

” Muchos son los que dicen: «¿Quién puede mostrarnos algún bien?» ¡Haz, ¡Señor, que sobre nosotros brille la luz de tu rostro!” [Salmos 4:6]

” Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos.” [Salmo 143:10]

¡Que así sea su voluntad para nuestras vidas!!  ¡Amén y Amén!

¡Shavua Tov!