Parashá

Bereshit

Génesis 1:1 - 6:8
Por : Familia Delgadillo Zapata

 

¡Que exista la luz!

“Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas” [Génesis 1:3-4]

La parashat Bereshit es la porción bíblica que condensa la mayor cantidad de tiempo de la creación y relata los hechos sobre los que muchos científicos abren el debate de ciencia versus fe, como lo dice Isaac Asimov “La Biblia describe a un Universo creado por Dios, mantenido por Él, e íntima y constantemente es dirigido por Él, mientras que la ciencia describe a un Universo en el cual no es necesario de ninguna manera postular la existencia de Dios”. Para los hijos del Señor no tiene oficio enredarnos en estas discusiones, sencillamente “» Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Di-s, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley” [Deuteronomio 29:29].

Lo que muchos científicos no pueden calcular es lo que representan esos primeros versículos para los hijos del creador, por ejemplo “Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas.” [Génesis 1:3-4]. Hay toda una discusión rabínica al respecto porque releyendo esto significa que aunque Di-s creó la luz en un principio estaba revuelta con las tinieblas, tanto que tuvo que tomar la decisión de separarla!, pero ¿cómo así? Conceptualmente donde hay luz no puede haber tinieblas, es ilógico.

Los sabios dicen que la luz que Di-s separó de las tinieblas no se refiere a la física, sino que se refiere a la luz espiritual que Él separó para sus hijos, HaShem es un Di-s de orden y quería que cada cual tuviera lo que le corresponde. En ese orden de ideas, desde el principio de la creación HaShem separó a esa pareja, a esos hijos, a esta congregación, a esos padres, a esos amigos, a la Torá, a nuestro Mashiaj para que tú y yo encontráramos el camino hacia Él en medio de toda esta oscuridad, en su infinita sabiduría Él reservó para cada hijo suyo una chispa divina en cada cosa que hoy nos rodea y eso es un regalo hermoso. “Una vez más Yeshua se dirigió a la gente, y les dijo: -Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” [Juan 8:12]

Por ahí leía (no recuerdo en donde y pido disculpas al autor) que los regalos que Él nos da por supuesto son muy especiales lo que con frecuencia ocurre es que no los apreciamos en el grado que deberíamos, por ejemplo: la Torá. Cuenta el artículo que leía que este regalo por ejemplo tendemos a no valorarlo como se debe, sin embargo y a diferencia de cuando nosotros damos un regalo y si quien lo recibe no lo valora nosotros estamos proclives a reclamarlo de vuelta, HaShem por su infinita misericordia y amor no decidió reclamar su regalo, sino que envió profetas y a su Hijo para que nos enseñaran a amar y valorar este regalo, su palabra y manual de vida. “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.” [Salmo 119:105]

Querido comunitario, tal y como Rab Shaul escribió tenemos una obligación “Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz, el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad” [Efesios 5:8-9]; tus obras, tu matrimonio, tus hijos, tus palabras, tus decisiones deben iluminar el entorno, tu vida es muy importante “porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Mashiaj»” [Efesios 5:14]