Parashá

Bejukotai

Levítico 26:3 - 27:34
Por : Familia Delgadillo Zapata

En esta Parashá (Bejukotai) el Eterno nos enseña la razón de ser de la Toráh (el Pentateuco), con amor nos explica las razones por las cuales debemos obedecer cada mandamiento y también nos menciona los castigos para que conscientemente tomemos una elección.  En este artículo de opinión queremos compartirte nuestra reflexión acerca del qué, para qué, y para quién fue que HaShem escribió los mandamientos.

Para nosotros, uno de los versículos más dicientes acerca de que es un mandamiento es este: “El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida.” [Proverbios 6:23]. Cuando El Eterno trazó el camino para cada uno de nosotros, nos entregó un mapa con la ubicación de cada foco de luz que necesitaremos para transitar por la vida con seguridad, y para eso acudimos cada shabat (Día de reposo) a la congregación, para que entre todos reconozcamos cada porción del mapa y los salvavidas de tal manera que cada uno, a su tiempo, sepa encontrar la luz que necesita a lo largo de su recorrido personal.

“No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” [Santiago 1:22].  Nos gusta hablar, escribir y un poco meditar pero poco aplicar, ¿Por qué será?, ¿Qué sentido tiene tener el mapa del tesoro y no usarlo?, teniendo la luz ¿qué sentido tiene caminar a oscuras para estrellarnos con todo?, culturalmente nos gusta conectar el electrodoméstico y dejar el manual en la caja pero así no funciona en la vida espiritual, es muy doloroso, ¿no te parece?.  “El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes.  En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes.  A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aún más”  [Lucas 12: 47:48]

En esta Parashá (bejukotai) aparecen los mandamientos “juk” que son mandamientos que no tienen una explicación lógica por lo que la pregunta natural sería ¿por qué deberíamos hacer cosas que ni siquiera entendemos?, la respuesta la dio Yeshua: por amor, “Le contestó Yeshua: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” [Juan 14:23]; de hecho Rabbi Simlaj escribió en el Talmud babilónense (Sotah 14a): “La Torá comienza con un acto de amor y concluye con un acto de amor. Al comienzo se lee que Dios vistió a Adán y a Eva. Y al final se lee que sepultó a Moisés.  El amor es toda la Torá”.

Fuera de encontrar algunos mandamientos sin explicación hay otros aparentemente difíciles de cumplir: “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.” [Lucas 6 27:28], pero como lo veíamos en la explicación de la Parashá Kedoshim, a todo ser humano le es fácil amar a quien es justo y bondadoso, pero amar a quien es difícil de amar, a quien a veces te da razones para no hacerlo, eso es lo que tiene mérito, amar sin razones como HaShem nos ama es el objetivo, amar a tu pareja o a tus hijos aun cuando ellos a veces no te correspondan es glorificar el nombre de Elohim porque Él lo hace contigo, ¿o no?. Es un tema de perspectiva, citamos por ejemplo la introducción del libro “Las alas de la Tora”:

“Nuestros maestros, bendita su memoria, se preguntan por qué en la Escritura Israel es paragonado con la paloma.  Y responden con esta parábola Cuando Dios creó la paloma ésta volvió al Creador, lamentándose: Señor del universo, hay un gato que me persigue constantemente y me quiere matar y yo tengo que correr todo el día con mis patas tan pequeñas. Entonces el Creador tuvo piedad de la paloma y le dio dos alas. Pero, poco después, la paloma volvió a presentarse, llorando ante el Creador: Señor del universo, el gato sigue persiguiéndome y ahora, con estas alas encima, me resulta aún más difícil escapar de él. Son tan pesadas las alas que no pueden con ellas mis patas tan cortas y tan débiles. El Creador sonrió y le dijo: Yo no te he dado las alas para que tú las lleves encima, sino para que ellas te lleven a ti. ¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar! (Sal 55,7).”

La rueda de la vida es un proceso de santificación en el cual poco a poco vamos aprendiendo como superar diferentes cosas con diferentes herramientas bíblicas, a veces económicas, a veces sentimentales, a veces laborales, a veces físicas, lo que pasa es que a veces nos abruman y perdemos la orientación e inclusive la motivación.  Sin embargo, basta con mirar alrededor para darnos cuenta que nuestro proceso de santificación es realmente suave, que las pruebas que HaShem nos ha puesto están llenas de misericordia, que vivimos en una burbuja, pareciera que a veces nuestra voluntad y fe fueran de papel y azúcar… veamos un par de ejemplos: en su libro “El hombre en busca de sentido” Victor Frankl describe algunas situaciones que vivió en el campo de concentración Auschwitz:

“…el recién llegado quedaba sorprendido y admirado por la profundidad y la fuerza de las creencias religiosas de los internos. Especialmente conmovían y enternecían las oraciones o los ritos improvisados en un rincón del barracón, o en la penumbra del camión de ganado en el que regresábamos al campo (de concentración) desde el lejano lugar de trabajo, cansados, hambrientos y helados, con nuestras ropas raídas.”

Y nosotros que a veces ni oramos por los “ocupados” o “cansados”  que estamos…

“Los dos prisioneros habían manifestado sus intenciones de suicidarse; ambos aducían el típico argumento del campo: ya no esperaban nada de la vida. La terapia, según lo expuesto con anterioridad, consistía en hacerles comprender que la vida sí esperaba algo de ellos. A uno de ellos le esperaba en el extranjero su hijo, un hijo al que adoraba. En el otro caso no se trataba de una persona sino de una cosa: ¡su obra! Era un científico que había iniciado la publicación de una colección de libros aún por concluir. Nadie más que él podía acabar ese trabajo, igual que nadie podía reemplazar al padre en el cariño a su hijo…Conoce el porqué de tu existencia y serás capaz de soportar casi cualquier como”.

Todo lo quisiéramos resumir en tres palabras: Voluntad y Determinación. Victor Frankl fue un neurólogo y psiquiatra de renombre mundial, este sobreviviente de Auschwitz nos dejó un mensaje valioso: Descubre el porqué El Eterno te creó, descubre el porqué el Eterno te casó con esa persona, descubre el porqué el Eterno te dio descendencia, descubre el porqué el Eterno te dio ese trabajo con esa remuneración y verás que el cómo afrontas las pruebas de tu vida será completamente diferente, de hecho te darás cuenta que en nuestro caso, en esta latitud donde el Eterno ha sido completamente benevolente, todo lo que te ocurre es para bien y que tienes todas las herramientas para superar cualquier cosa de la mano del Eterno. “Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano” [1 Corintios 15:58].

A veces torpemente nos dejamos inducir en discusiones triviales al respecto de si se puede o no cumplir con todo lo escrito en la Toráh, algunas personas opinan que muchas cosas no aplican, que eso era para una sociedad de hace 20 siglos, etc… ¡Que pérdida de tiempo son esas discusiones! los mandamientos se escribieron para los hijos de Elohim, y ¿cuáles son los hijos de Elohim?, los que Él escogió y punto, parece que no todos estamos inscritos, y los que estamos tenemos unos derechos y unos deberes diferentes al estar cobijados por el pacto: “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.” [Juan 15:16]

Querido lector(a), no tienes que inventar el propósito de tu vida porque HaShem ya lo hizo desde antes que te concibiera, tu labor es orarle para que Él te ayude a descubrir tu misión y una vez la conozcas, imprime toda tu voluntad para ejecutar con minuciosidad todo lo que el Señor te ordenó, da el fruto que Él te exige y solo así tendrás largura de días a su lado. “Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre” [Deuteronomio 28:2]

 
Fuentes:

Libro “Las alas de la Torá”
Libro “El hombre en busca del sentido del sentido” escrito por Victor Frankl