Parashá

Jayéi Sará

Génesis 23:1 - 25:18
Por : Familia Delgadillo Zapata


¿Solos y solas?

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. [Prov 4:23]

La parashat Jayei Sara comienza narrando la cantidad de años que Sara vivió, también encontramos como Abraham compra la cueva de Majpelá por 400 Shekels de plata a Efrón el hitita en presencia de todo el pueblo, para poder allí enterrar a su esposa Sara. Después encontramos como Abraham le encomienda a su mayordomo Eliezer la gran misión de ir en búsqueda de una esposa para su hijo Iztajk (Isaac), dándole dos indicaciones precisas acerca del lugar y la familia de donde debía provenir esta mujer. “Un día, Abraham le dijo al criado más antiguo de su casa, que era quien le administraba todos sus bienes: ―Pon tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás de esta tierra de Canaán, donde yo habito, una mujer para mi hijo Isaac, sino que irás a mi tierra, donde vive mi familia, y de allí le escogerás una esposa.” [Gen 24:2-4].

Eliezer parte con destino a la ciudad de Najor en Aram Najarayin, él ora al Eterno para que le ayude a identificar la mujer que ya, desde el principio de la creación, había sido elegida y apartada para ser esposa de Iztajk. Casi de inmediato El Eterno respondió la oración de Eliezer: “Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro. Rebeca era hija de Betuel, que a su vez era hijo de Milca y Najor, el hermano de Abraham.” [Gen 24:15], Rivka (Rebeca) acepta ir con Eliezer y ser la esposa de Iztajk.

En esta parashá podemos encontrar lo que El Eterno espera que hagamos en la búsqueda de nuestra media naranja, o la de nuestros hijos. De aquí, podemos extraer la importancia de esta decisión, hagamos un leve repaso, dice que Eliezer no había terminado de orar cuando El Eterno da respuesta a su oración. Cuando el propósito es santo, Él, nuestro amado rey, no tarda en responder. “Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.”[Isa 55:10-11].

La elección de quien será nuestra compañía en este camino que se llama vida es todo un reto, reto que nuestro Abba (Padre) espera que asumamos con la importancia, sensatez, y humildad que este merece. Es arrogante pensar que solo basta con nuestro propio juicio para la toma de tan determinante decisión; de nuestros patriarcas aprendemos como está escrito: “El Señor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis familiares, y que bajo juramento me prometió dar esta tierra a mis descendientes, enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo.” [Gen: 24:7], está escrito:” enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo”, es decir que recibiremos la ayuda divina, siempre y cuando la pidamos.

Así que antes de acudir al club de solos y solas, de buscar amigos y amigas de conocidos; el consejo que recibimos de la Torá es: ¡ora!, ora al creador del cielo y de la tierra, Él es el único que conoce quien es tu media naranja y dónde está. El rey salomón en el libro de los proverbios nos regala un hermoso consejo: “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” [Prov 4:23]. El propósito divino es que cada uno de nosotros encontremos nuestra media naranja, para que juntos bajo la Jupá entremos en pacto con nuestro rey Eterno; y que cuidemos nuestro corazón en el entretanto que nos acercamos a ese sublime momento, debemos procurar que nuestro corazón no se encuentre lleno de cicatrices ni de ningún tipo de marca que no se pueda borrar, sino que podamos regalarle a nuestra otra mitad la belleza plena de nuestro corazón como El Eterno lo ha dispuesto desde el principio de los tiempos.

Varones, los sabios de nuestra Torá afirman que al soltero ni siquiera se le puede considerar hombre a plenitud porque técnicamente le hace falta una parte y su argumento está en el poema que, según el Zohar, Adam le declara a Java (Eva): “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará mujer (Ishah) porque del hombre (Ish) fue sacada”. Lo que te queremos decir es que tu otra mitad ya está celebrando shabat por ahí en algún lugar, solo debes arrodillarte en oración y reclamar el premio en el cielo para que el Creador te la revele aquí en la tierra.

Mujeres, conviértanse en esa pareja deseable que estamos llamadas a ser, y no estoy hablando de ser la “top model”, estoy hablando de ser esas mujeres como lo fueron nuestras matriarcas Sara, Rivka, está escrito: “La joven era muy hermosa, y además virgen, pues no había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Bajó hacia la fuente y llenó su cántaro. Ya se preparaba para subir:” [Gen 24:16].  Sean mujeres sabias, temerosas del Eterno, virtuosas en todo sentido, deseables como esposas como lo fue Rivka guardadas para ese varón maravilloso que El Eterno ha separado para cada una de ustedes desde el principio de la creación.

Shavua Tov! Comunidad y no olvides: “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” [Prov 4:23]