Parashá

Ajarei Mot - Kedoshim

Levítico 16:1 - 18:30
Por : Rocío Delvalle Quevedo

 

AJAREI MOT (אחרי מות) EL MACHO CABRÍO EN EL DESIERTO

¿Y si aquel que se creía muerto, en realidad estuviera vivo?

“Cuando Aarón haya terminado de hacer propiciación por el santuario, la tienda de reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo, y le impondrá las manos sobre la cabeza. Confesará entonces todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Así el macho cabrío cargará con ellos, y será enviado al desierto por medio de un hombre designado para esto. El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y este llevará a tierra árida todas las iniquidades” [Vayikrá/Levítico 16:20-22]

En la parashá de esta semana se relata una de las conmemoraciones más importantes que tenemos como pueblo de Israel, Yom HaKippurim. Y en medio de las indicaciones aparece el macho cabrío, el macho de las cabras, Capra hircus (Lockward, 1999). El sumo sacerdote debía tomar de la comunidad de los israelitas dos machos cabríos, sacrificar a uno y el otro enviarlo al desierto.

Según Rashí, al decir que este macho cabrío tiene que ser presentado vivo delante del Altísimo, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara. Se supone que este mismo cabrío llevaba el pecado lejos para que fuera apartado de los hijos de Israel (Blad P. 29). Como dice en [Salmos 103:12] Como está lejos el oriente del occidente hizo alejar de nosotros nuestras transgresiones. Entonces, ¿por qué necesariamente tiene que morir el macho cabrío enviado al desierto?

En el texto citado al inicio de esta reflexión no se menciona que el macho cabrío debía ser despeñado, solo dice que debía ser enviado al desierto. En este punto podríamos considerar que por la concepción que se maneja de desierto como un sitio inhóspito en el que no prospera la vida, pues el animalito de una u otra forma era enviado a la muerte. Sin embargo, de acuerdo al diccionario Strong, la palabra hebrea que ha sido traducida como desierto, Midbar (Strong H4057 – מדבר), no significa desierto en el sentido literal de la palabra castellana, sino más bien algo como una estepa, una llanura extensa sin árboles y con vegetación adaptada a la sequedad, un lugar donde había pasto para los animales (Blad P. 34).

Y aún si consideráramos la palabra desierto, estrictamente ceñida a la definición de un desierto como bioma, la mayoría de los desiertos reciben alguna lluvia durante el año y tienen cuando menos un manto tenue de vegetación (Odum, 1972). Si recordamos, de los tres tipos de ganado (vacuno, ovino y caprino) entre los cuales el ETERNO elegía los diferentes tipos de animales para los sacrificios, en el caso del animal que debía ser enviado al desierto era un macho cabrío. Las cabras son el ganado más resistente y menos exigente en cuanto a las condiciones de su entorno, son capaces de desarrollarse en lugares donde los otros dos tipos de ganado ni siquiera prosperarían (Mileski, 2004). Prueba de esto son los reportes, en diferentes desiertos del mundo de Capra hircus (National Geographic, Galvéz et al. 2006).

Si consideramos que Yom HaKippurim, de acuerdo a la explicación de ésta que se hace en el libro de hebreos, es una de las sombras proféticas de lo que vino a hacer nuestro amado Yeshúa, ¿podríamos considera que aquella cabra enviada al desierto, que se creía muerta, se mantenía viva? Por un lado, recordemos que Yeshúa, de quien se dice llevó sobre sí nuestras iniquidades, fue llevado al desierto al iniciar su ministerio, y venció a la tentación [Mateo 4:1-11]. Curiosamente la palabra usada en la versión del Brit Hadashá para desierto, Eremos (Strong G2048 – ἔρημος), tiene la misma raíz, que la que es utilizada en el relato de levítico que estamos estudiando.

Por otro lado, como sucede con la figura de la parashá Metzorá [Levítico 14], de las dos avecillas para el sacrificio de purificación, se ha entendido que las dos avecillas representan al Mesías, en su muerte y su resurrección. El ave que muere anuncia la muerte del Mesías y la que es liberada anuncia su resurrección (Blad P. 28). De la misma manera, pienso que el macho cabrío que es ofrecido, anuncia la expiación que hizo Yeshúa de nuestros pecados, y el macho cabrío que es enviado al desierto y que carga con las iniquidades y transgresiones del pueblo, anuncia que Yeshúa, como dice en Isaías 53 fue traspasado por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, sobre él recayó el castigo precio de nuestra paz. Pero él venció a la muerte, y hoy está vivo, porque de otra manera como dice Shaul, vana sería nuestra confianza [1 Corintios 15:14].

REFERENCIAS

1. BLAD S. Parashá 28 Metzorá  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.htm

2. BLAD S. Parashá 29 Ajarei Mot  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.htm

3. BLAD S. Parashá 34 Bemidbar  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.html

4. GÁLVEZ M, BARRIONUEVO R, CHARCAPE-RAVELO M. 2006. El Desierto de Sechura: Flora, Fauna y relaciones ecológicas. Universalia 11(2):33-43.

5. LOCKWARD A, Editor.  1999. Nuevo Diccionario de la Biblia. 1° Ed. UNILIT, Miami, USA.

6. MILESKI A. 2004. “Capra hircus” (On-line), Animal Diversity Web. Consultado 2 de Abril de 2014 en http://animaldiversity.ummz.umich.edu/accounts/Capra_hircus/

7. National Geographic. Fauna del desiertos (On-line). Consultado 2 de Abril de 2014 en http://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/fotos/desert-wildlife/imagen/cabra-del-desierto

8. ODUM E. 1972. Ecología. 3° Edición. Nueva Editorial Interamericana, S. A. de C. V. México, México.