Parashá

Shelaj Lejá

Números 13:1 - 15:41
Por : Rocío Delvalle Quevedo


EL RACIMO DE UVA DE LOS DOCE ESPÍAS

¿Alguna vez habías visto el relato de los doce espías desde la perspectiva de la vid?

En la porción Shelaj se relata, entre otros temas, la orden que el Altísimo da a los israelitas de ir a explorar la tierra que Él les había prometido. Según dice:

Cuando Moisés los envió a explorar la tierra de Canaán, les dijo: «Suban por el Néguev, hasta llegar a la montaña. Exploren el país, y fíjense cómo son sus habitantes, si son fuertes o débiles, muchos o pocos. Averigüen si la tierra en que viven es buena o mala, y si sus ciudades son abiertas o amuralladas. Examinen el terreno, y vean si es fértil o estéril, y si tiene árboles o no. ¡Adelante! Traigan algunos frutos del país. Esa era la temporada en que maduran las primeras uvas.».” [Números 13:17-20] (NVI)

 Este es un texto quizá bastante conocido y también el desenlace de la historia, pero esta vez quisiera que nos fijemos en un detalle, que no se si ustedes, pero yo en otras ocasiones había pasado por alto, y es la última frase de esa porción que he citado: “Esa era la temporada en que maduraban las primeras uvas”.

Se podría suponer algunas razones del por qué esa frase esté ahí, tales como, justificar que más adelante los israelitas en respuesta a la orden de traer los frutos del país hayan traído un racimo de uvas, o quizá dar una aproximación de la estación del año en la que se encontraban para aproximar un contexto temporal del relato. Sin embargo, por mi formación ya conocida por muchos de ustedes, no me pude resistir a un acercamiento más desde el punto biológico, y en este caso particular, estrictamente botánico, de la especie mencionada como tal, la uva.

Esta especie de planta es bastante conocida por su uso para hacer el vino, cuyo producto y sus derivados son ampliamente mencionados a lo largo de la Escritura. Además, ha sido de tema de otros artículos de Shavua Tov, principalmente en lo referido a la producción del vino por parte de nuestra comunitaria y columnista Martha Tarazona. Mas, en este momento me gustaría revisar con ustedes algunas características morfológicas de esta especie y de la familia botánica a la que pertenece.

 La uva es el fruto de la vid (nombre común de la especie Vitis vinífera L.) y que pertenece a la familia botánica Vitaceae. De las características de las plantas de esta familia hay dos que particularmente quiero resaltar esta vez: son plantas que crecen como enredaderas y que tienen zarcillos como estructuras accesorias de sujeción. Esta característica la comparten con otras familias botánicas, entre ellas la familia Cucurbitaceae (melón, calabaza, pepino guiso, ahuyama, etc.) y Passifloraceae (curuba, gulupa, maracuyá, granadilla, etc.). La pregunta a continuación sería: si las tres familias comparten dichas características ¿cómo hacen los botánicos para diferenciarlas? Y una de las respuestas, es por la posición que tiene el zarcillo con respecto a las hojas, tal como se observa en la siguiente imagen (Quer, 1953).

 

Como se puede observar en la imagen la familia a la que pertenece la vid tiene como principal característica que su zarcillo está en posición completamente opuesta a la hoja. Si comparamos esto con el pasaje citado al inicio podemos ver, que de la misma manera las características que el ETERNO les ordenó a los israelitas que observaran en la tierra y sus habitantes, fueron expresados en forma de opuestos: Fuertes o débiles, muchos o pocos, buena o mala, ciudades abiertas o amurallada, fértil o estéril, presencia o no de árboles.

Normalmente, cuando se revisa la historia, por lo menos a mí me pasaba, se piensa que el error de los israelitas era haber elegido todos los opuestos “malos”, por lo cual se desanimaron. Pero desde este análisis botánico que estamos haciendo, observamos que los dos opuestos en la planta de la vid (hoja opuesta a zarcillo) no son ni buenos ni malos, son solo opuestos. La planta necesita las hojas para hacer fotosíntesis y con sus productos llenar de dulzura sus frutos. Pero para una especie como esta los zarcillos también son súper importantes, porque como es una enredadera trepadora, los necesita para ir buscando soporte al cual aferrarse y seguir creciendo buscando precisamente que las hojas no dejen de recibir la luz.

 Pero si posteriormente en el texto habla de un castigo que el ETERNO trajo, quiere decir que sí se cometió un error. El mismo texto nos aclara cuál fue, pero para mí fue más claro cuando revisé otra característica botánica, ya más específicamente de la especie V. vinífera, la vid. A diferencia de otras enredaderas, como el melón, la guatila y la curuba, e incluso otras especies de la familia Vitaceae, que a lo largo de toda su vida se mantienen con una consistencia herbácea (verde y blanda), la especie V. vinífera en la medida en que su tallo y sus ramas se van haciendo más viejas se van lignificando, lo que se traduce en que, pierden movilidad de sus sustancias nutritivas, se llena de una sustancia endurecedora llamada lignina, cambia de color de verde a amarillo y luego a marrón y adquiere consistencia leñosa. Pero esto no sucede a toda la planta al tiempo, el tallo y las ramas viejas pueden tener ya consistencia leñosa mientras las ramas jóvenes que van generando el crecimiento y avance de la planta hacia el sol, empiezan con una consistencia herbácea. Y son estas ramas jóvenes, llamadas pámpanos las que sostienen las hojas, los zarcillos y las inflorescencias (a partir de las cuáles al ser polinizadas y fecundadas nacen los frutos). Mientras que el tallo ya lignificado y las ramas de consistencia leñosa son llamados sarmientos, son los que dan estructura y forma a la planta y sostienen a los frutos ya cuajados (Almanza, 2011).

Y fue investigando sobre esta forma de crecimiento que encontré un dato sorprendente. Los zarcillos son órganos caducos en la planta, es decir, que en la medida que la rama madura y envejece y se endurece, el zarcillo cae y no permanece. Hay una especificación a este respecto, y es que solo se lignifican y permanecen los zarcillos que se enrollan (Almanza, 2011). ¿Qué podemos entender por enrollarse? Como mencioné previamente los zarcillos son estructuras de sujeción, para esto deben extenderse y crecer enrollándose alrededor de algún soporte, en la vida silvestre probablemente árboles, en cultivos en ocasiones se utilizan un tendido de alambres a la altura que se espera llegue el dosel de las plantas del cultivo. Dicho de otra manera, solo los zarcillos que se aferran al soporte que el labrador ha dispuesto para esto, son los que permanecen y se fortalecen, pero los que no se aferran al sostén establecido, el ETERNO mismo estableció un mecanismo para que caiga de la planta.

 De la misma manera, cuando Josué y Caleb llaman la atención del pueblo desanimado, no niegan que el pueblo sea fuerte, ni que sea numeroso, ni que tienen ciudades fortificadas, no se enfrascan en los opuestos, sino que resaltan que los otros pueblos “No tienen quien los proteja” sino que por el contrario ¡el pueblo de Israel tenía al Altísimo de su parte! [Números 14:7-9] Los otros pueblos eran como zarcillos verdes que no tenían a que enrollarse, y que al pasar del tiempo caerían y no permanecerían, mientras que el pueblo de Israel contaba de su parte con un labrador, el Altísimo, quien era el soporte al que como zarcillos enrollados pudieran aferrarse y por eso fortalecerse y permanecer.

 Aún así, cuando estos zarcillos caen y las ramas se endurecen quedando desprovistas de todo órgano adicional y sosteniendo solo los racimos de uvas cuajados, nuevos pámpanos o ramas jóvenes siguen creciendo portando nuevas, buscando la luz del sol y cargando nuevos zarcillos con la oportunidad de encontrar nuevos espacios y aferrarse al soporte dispuesto. De una u otra forma los sarmientos, las ramas más maduras y endurecidas se sacrifican para dar lugar a las ramas más nuevas, y son su base. De la misma manera, esa fue la consecuencia que el ETERNO determinó por el error del pueblo, de haberse desanimado y no haberse aferrado con fe a la certeza que el ETERNO les iba a cumplir, fue que entrarían a la tierra, serían los niños tiernos y delicados, que ellos pensaban iban a ser devorados por los otros pueblos. Fueron estas nuevas generaciones de la mano de Josué y Caleb los zarcillos que se enrollaron y lograron permanecer y fortalecerse junto con el sarmiento y el resto de la vid, para guiar a las nuevas generaciones en la conquista de la tierra.

Para finalizar, este texto se conecta de una forma hermosa con Juan 15 y 16. Era inevitable sin recordar esa frase maravillosa en la que nuestro amado Yeshúa dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto… Permaneced en mí y yo en vosotros”. Y en este mismo discurso que está dando Yeshúa al final concluye diciendo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. La invitación que surge de mi corazón para ti que estás leyendo es esto, que los opuestos y las oposiciones que se presentan ante ti y la expectativa de no permanecer en el futuro no te agobien, ni te desalienten hasta el punto de perder de vista el soporte que ha dispuesto el labrador para enrollarnos y aferrarnos. Enrollémonos en Yeshúa, y así como zarcillos bien sujetados podamos sobre él permanecer, fortalecernos haciendo parte del sarmiento que es él. Aprovechemos ahora que como nos llama Yeshúa, somos aún pámpanos y tenemos zarcillos frescos y nuevos para caminar hacia la tierra que el ETERNO tiene para nosotros. La oposición y la aflicción puede ser cierta, pero como dice nuestro amado Mesías, ¡no temamos porque él ya venció! Porque la oposición puede ser.

Referencias

Almanza, P. (2011). Determinación del crecimiento y desarrollo del fruto de vid (Vitis vinifera L.) bajo condiciones de clima frío tropical. Bogotá, D.C.: Universidad Nacional de Colombia. Obtenido de http://www.bdigital.unal.edu.co/4366/1/797009.2011.pdf

Quer, F. (1953). Sistemática de Plantas Tropicales: Morfología de Angiospermas. Obtenido de https://image.slidesharecdn.com/botnicamorfologadeangiospermas-110110140154-phpapp02/95/botnica-morfologa-de-angiospermas-23-728.jpg?cb=1294668139