Parashá

Pekudei

Éxodo 38:21 - 40:38
Por : Natalia Lara

¿Qué sentido tiene contar versículos? ¿Y qué conexión tiene esto con pekudei, Yeshúa y la Amida -la oración núcleo del judaísmo-?

Pero no es la única cuenta que puede hacerse: la frase “כַּאֲשֶׁ֛ר צִוָּ֥ה יְהוָ֖ה אֶת־ מֹשֶֽׁה׃” -ka-asher tzave Adonai et Moshe- tal como el Señor le ordenó a Moshé, aparece ¡18 veces en esta parashá! 10 en el capítulo 39 (versículos 1, 5, 7, 21, 26, 29, 31, 32, 42, 43) y 8 en el capítulo 40 (versículos 16, 19, 21, 23, 25, 27, 29, 32).

Es curioso que la oración núcleo del judaísmo, la Amidá -תפילת העמידה- (La Oración de Pié), es también conocida como Shmonéh Esreh -שמנה עשרה- (Las dieciocho) por las 18 bendiciones que la componen: se bendice al Di-s de nuestros patriarcas (Avot בות); se pide su fuerza, sanidad y la resurrección de los muertos (Gevurot גבורות); se santifica su Nombre (Kedushat Hashem ‘קדושת ה ), se pide conocimiento (Biná בינה ); el retorno de los judíos a la torá (Teshuvá תשובה); perdón (Selijá סליחה ); redención (Geulá גאולה ): sanidad (Refuá רפואה ); se bendicen los años buenos (Birkat HaShanim ברכת השנים ), se pide la reunión de los judíos en Israel (Galuyot גלויות ); el reestablecimiento de jueces justos (Birkat HaDin ברכת הדין ); misericordia para los que en Él confían (Tzadikim צדיקים); la reconstrucción de Jerusalén y el trono de David (Bo’ne Yerushalayim בונה ירושלים ); la venida pronto del Mesías hijo de David (Birkat David ברכת דוד); la aceptación de las plegarias (Tefilá תפילה); el reestablecimiento del servicio del templo (Avodá עבודה); se agradece por la vida, las almas y los milagros diarios (Hoda’ah הודיה) y por último se pide paz, buena vida, bendición, compasión y amabilidad del Eterno (Sim Shalom שים שלום).

Esta oración fue compuesta por la Gran Asamblea (S. V a. e. c.), durante el exilio babilónico, en busca de mantener una conexión permanente con el Creador y no perder la identidad y la lengua judía.  Hasta hoy el pueblo judío la recita diariamente, 3 veces cada día.  Después de la destrucción del segundo templo, Shimón Ha-Pakulí, encargado por Rabi Gamaliel reestructuró la Amida, e incluyó una bendición adicional en donde se pide a Di-s que destruya a los herejes y a todos que intentan hablar mal de los judíos (Birkat HaMinim ברכת המינים). Sin embargo, no por esto dejó de llamarse “Las 18”, pues son 18 las veces que aparece en esta parashá “tal como Adonai ordeno a Moshé”.

¿Por qué es tan importante hacer las cosas “ka-asher tzavah Adonai” – tal como Di-s ordena? ¿Y que tiene que ver esto con la Amida?. Yeshúa es la respuesta a estas dos preguntas: “…La actitud de ustedes debe ser como la de Yeshúa ha Mashiaj…al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” [Filipenses 2:5-8].  La obediencia es el mejor antídoto contra el egoísmo, el orgullo y la rebeldía.  Hacer todo “ka-asher tzavah Adonai” implica renunciar a nuestra voluntad y someternos a la del creador, reconociendo que todo proviene de Él y todo es para nuestro bien.  Pero también Yeshúa encarna la esencia de la Amida: descendiente de los patriarcas y del linaje de David, resucitó de entre los muertos, santifica el nombre del Eterno (B.H), hará que los judíos retornen a la Toráh y a Israel, restaurará Jerusalén y el trono de David.  Él es el juez justo, quien destruirá los enemigos de Israel y restablecerá el servicio del templo.  Él personifica los años buenos -nuestro jubileo- y en Él tenemos sanidad, conocimiento, perdón, redención, misericordia, paz, buena vida, bendición, compasión y la conexión directa con el Eterno.

Después de que Moshé y los israelitas hicieron todo “tal como ordena Adonai”, ocurrió un suceso extraordinario: “… la nube cubrió la Tienda de reunión, y la gloria del Señor llenó el santuario” [Éxodo 40:35].  Pero no solo eso, sino que la nube se convirtió en la guía para el pueblo: ”…Siempre que la nube se levantaba y se apartaba del santuario, los israelitas levantaban campamento y se ponían en marcha. Si la nube no se levantaba, ellos no se ponían en marcha” [Éxodo 40:26-37].  Nuestro deseo más grande debe ser encarnar el espíritu de Yeshúa “ka-asher tzavah Adonai” para que la gloria del Eterno no solo se pose en nuestra vida, sino que sea Él guiándonos siempre a tomar las mejores decisiones.